SE ACABÓ el embrollo. El Gobierno aclaró ayer que no existe acuerdo secreto alguno que impida que Astano vuelva a construir barcos civiles. La declaración hecha por la vicepresidenta Fernández de la Vega después del Consejo de Ministros, a preguntas de este periódico, no es sólo una aclaración. Adquiere la categoría de compromiso con Galicia después de varias semanas de enredo, justo cuando se abre una vía de esperanza para la comarca de Ferrol. No se pueden admitir más maniobras de trilerismo político. Astano, que en la práctica desapareció abducido por la antigua Bazán y con pocas posibilidades de recibir más encargos militares, no puede quedar baldío, como un homenaje absurdo a la reconversión industrial. Ya no hay coartada. Ahora hay un proyecto empresarial.