Indica que el alcalde de Lalín presidía los tribunales de las 13 plazas Afirma que el concurso otorgó puestos de funcionarios a personas colocadas a dedo
22 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.El PSOE lalinense exigió ayer la dimisión del alcalde de Lalín, Xosé Crespo Iglesias, como máximo responsable político por las irregularidades en las oposiciones municipales que concluyeron con la incorporación al Concello de 13 trabajadores, una lista acertada por completo meses antes por el PSOE en un escrito presentado ante notario. El portavoz municipal, González Aller, indicó que las declaraciones de Crespo indicando que era fácil acertar la lista de aprobados suponen admitir «que estaba todo amañado, como un traxe a medida para xente metida antes a dedo, o que é un modus operandi habitual neste Concello». Otros organismos Aller extendió este proceder de Crespo Iglesias a otros organismos que rige, como es el caso del ORAL -dependiente de la Diputación de Pontevedra-, indicando que en las últimas oposiciones hubo alusiones a posibles filtraciones de exámenes. El portavoz socialista acusó al alcalde de Lalín de «confundir o Concello coa súa casa». Por su parte, el secretario xeral del PSOE de Lalín, Francisco Donsión, replicó las palabras de Crespo de calificar las oposiciones como un proceso de consolidación de empleo, indicando que «a única consolidación foi dar un posto de funcionario a quen previamente se enchufara a dedo». Desde el PSOE se evitará el traslado de una denuncia ante la fiscalía, optando por exigir responsabilidades políticas al alcalde «como máximo responsable desta chanchullada». Los socialistas recordaron las denuncias que plantearon desde el 2004 al proceso de selección de personal, sin que desde el gobierno municipal se hubiese aceptado ninguna de las cuestiones propuestas desde el PSOE, y sin que Crespo hubiese ofrecido explicaciones pese a reclamarse su comparecencia ante el pleno. Recuerdan que tras una denuncia del PSOE la Subdelegación del Gobierno anuló las bases de varias plazas, y califican el proceso como «unha vergoña, viciado de raíz».