Mueren dos ancianos tras las inundaciones en O Grove.
17 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Amanda Prol está convencida de que su bisabuela murió de pena, y Carlos Álvarez Guillán cree que su padre falleció a causa de las heridas y el agua contaminada que se tragó el 27 de noviembre, cuando las lluvias anegaron por completo la comarca de O Salnés. En las últimas semanas murieron dos ancianos en O Grove, y sus familias sostienen que fue por culpa de las riadas. La familia Prol tuvo que ser desalojada de su casa, que quedó totalmente destrozada tras las riadas, y desde entonces vive en un piso de alquiler, socorrida por la Administración local. La bisabuela, con ochenta años a sus espaldas, no pudo adaptarse a la situación, y entre la desorientación, el disgusto y los problemas de corazón que ya padecía, fue poco a poco mermando sus fuerzas hasta que falleció el pasado 27 de diciembre, justo un mes después de las riadas que se llevaron la casa en la que había pasado toda su vida. «Yo creo que se murió de pena, y como yo lo piensan los vecinos y la asistenta social, y estamos dispuestos a reclamar una indemnización, porque ella se iba a morir igual, pero murió por culpa de las inundaciones», asegura su bisnieta. Tragó aguas fecales Los padres de Carlos Álvarez Guillán estaban solos en su casa de la calle Conchases, una de las más afectadas por las inundaciones en O Grove, cuando una tromba de agua les inundó la planta baja y se llevó todos sus enseres. El padre, de 78 años, bajó nervioso las escaleras, resbaló, se cayó al suelo, se fracturó una costilla y tragó mucha agua. Fue ingresado y al día siguiente le dieron el alta. Pero su estado de salud era cada vez peor y tuvo que volver al hospital. En menos de una semana, murió. «Mi padre era una persona muy fuerte, pero las inundaciones acabaron con él. Es una víctima de las riadas, y tengo informes médicos que lo avalan, porque la costilla le pinzó el pulmón y los médicos dicen que el virus que sufrió fue porque tragó muchas aguas fecales». Como en el caso de la familia Prol, Carlos Álvarez está convencido de que el disgusto acabó con la salud de su padre, que además de ver su casa destrozada, se quedó también sin coche. Ellos, de momento, no piensan reclamar. «Lo único que nos interesa es aclarar las causas de la muerte de mi padre, que era una persona maravillosa, y esperar a que se recupere mi madre, que está muy afectada anímicamente. Llevaban 55 años juntos». Las inundaciones en O Grove obligaron a desalojar a varias familias durante unos días. Seis semanas después, dos de ellas (una es la de Amanda Prol) todavía no han podido volver a sus casas.