Quesos con agujeros

LOIS BLANCO, lois.blanco@lavoz.es

GALICIA

EL presidente de la Xunta aseguró en el último pleno que había heredado del PP un país como un queso gruyer, «cheo de buracos por todas partes».

02 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Buena metáfora, aunque se confunde el gruyer -que no tiene ojos o si los tiene son pequeños y alargados- con el emmental, el queso suizo con agujeros por los que cabe un ratón. Galicia es un país agujereado y en eso lleva razón Touriño. Imperfecto. En parte han tenido responsabilidad la Xunta, el Estado y el pasado. El resto de la culpa es nuestra. Hay boquetes en los servicios públicos porque la Administración hizo más mesas para funcionarios que camas para hospitales. En la vía de O Salnés los agujeros se aparecen con el agua que este invierno ya sumergió a Vilagarcía, a Cee e incluso a Caldas, a pesar de la promesa de Cuíña de que embalse del Umia resolvería las inundaciones en la villa. Desde la Mariña hasta Baiona, la costa sufre un sarpullido de grandes orificios para la cimentación de urbanizaciones. Como un emmental, Galicia está agujereada. La convergencia económica -a la que Orza no supo ponerle alas- va a menor velocidad que la convergencia mental de unos gallegos que exigen los servicios y las oportunidades del europeo medio. Pero el Estado del bienestar y el respeto al paisaje aquí todavía están en fase de construcción. Durante los cinco trienios de Fraga, cuando se destapaba un agujero el presidente apelaba a la memoria histórica para desembarazarse del problema: «Calquera galego sabe que agora se vive mellor ca antes». Faltaría menos. Las comparaciones con el pasado eran una habilidad de Fraga para apropiarse de la paternidad y hasta la maternidad de la transformación radical de Galicia desde los ochenta, y que en parte poco tuvo que ver con la acción o la omisión de la Xunta. Fue y es un cambio a trompicones que deja muchos agujeros a su paso, siendo el más profundo de todos estructural. Las calefacciones han sustituido a las cocinas de leña y la inmensa mayoría vive mejor que antes, pero el interior de Galicia no se ha recuperado de las sangrías migratorias a América, Suiza... o a Madrid, el País Vasco y Barcelona: envejecimiento, caída de la natalidad y desertización. Un interior rodeado por una franja costera urbana, en expansión demográfica y ya peligrosamente atractiva para el pelotazo. Si un quesero de uno de esos pueblos suizos de postal de Navidad comparase los agujeros en el Estado de bienestar y en el respeto al paisaje en Galicia, los equipararía con los del emmental en vez de con los escasos y alargados del gruyer. Se utilice uno u otro para la metáfora, a Touriño le resta poco tiempo, unos meses, no más, para que continúe teniendo validez argumental justificar cualquier nuevo boquete en la herencia recibida. Los agujeros están ahí para que los sellen.