El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
Medio Ambiente ha penalizado a siete empresas que incumplen la normativa Los portavoces del sector serán recibidos en breve por responsables de Augas de Galicia
17 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l control al que están siendo sometidos los cocederos de mejillón por parte de la Xunta de Galicia ya ha dado resultados. Siete de las trece empresas que existen en la comunidad han sido sancionadas por la Consellería de Medio Ambiente por incumplir las normas de vertidos que están actualmente en vigor. Una normativa que, a juicio de los empresarios, no se acomoda a la realidad del sector y que hace inviable la actividad de unas plantas que gestionan gran parte del mejillón gallego procesado. El rigor con el que la Xunta está penalizando las infracciones en materia de vertidos ha hecho saltar la alarma entre los responsables de los cocederos. Estos, sabedores de que otros sectores han logrado un margen de tiempo para adaptarse a la normativa ambiental, quieren recibir el mismo trato del Gobierno gallego. La próxima semana, los representantes de estas empresas mantendrán una cita con los responsables de Augas de Galicia. Esa reunión, decían ayer desde la Xunta, está concertada ya desde hace algún tiempo. Por esa razón, en San Caetano no entienden por qué los cocederos -apoyados por los bateeiros- han decidido solicitar una entrevista con el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño. ¿Qué pedirán a los responsables de Augas de Galicia los representantes de las 13 compañías gallegas dedicadas a esta actividad? Básicamente, tiempo. Si logran que se les conceda un margen razonable, los cocederos confían en disponer de un sistema de depuración de sus aguas residuales a un coste asumible. En estos momentos, y en colaboración con el Clúster de la Acuicultura, las empresas afectadas están trabajando en ese nuevo método de depuración, que reducirá considerablemente los gastos. Revisión Pero además de pedir tiempo, los representantes del sector parecen dispuestos a solicitar también una revisión de los parámetros de pureza exigidos al agua que devuelven al mar sus factorías. «Non se trata de que nos deixen verter a caño libre», explican desde alguna de las firmas afectadas. Lo que esperan, dicen, es que se tenga en cuenta que la carga contaminante que genera el agua de cocción de mejillón es materia orgánica y no residuos altamente contaminantes.? Esos dos objetivos, dicen los empresarios, son vitales para garantizar que sean empresas competitivas. Ahora, señalan, no lo pueden ser: bien porque tienen que pagar cifras millonarias por la depuración, bien por unas multas que, según sus datos, pueden oscilar entre los 60.000 y los 600.000 euros. En algunos casos, las penalizaciones pueden llegar, incluso, a suponer la retirada del permiso de vertidos y el cese de la actividad. Aunque los problemas de depuración serán el eje del encuentro de la próxima semana, los cocederos podrían plantear ante Augas de Galicia otras reclamaciones que consideran justas y que contribuirían a aliviar a unas empresas que se sienten castigadas y tratadas con una dureza inusual. Entre esas peticiones sitúan, por ejemplo, los elevados cánones que deben abonar por captar agua desde el mar para utilizarla en sus instalaciones. «Cuesta más un metro cúbico de agua salada que bombeas ti, que o metro cúbico de auga doce que che sirve o Concello», explican los empresarios.