Los curas ya misan en el tanatorio

La Voz X. R. | SANTIAGO

GALICIA

La negativa de los sacerdotes a celebrar funerales en Boisaca obligaba a un injustificado ir y venir de los féretros por la ciudad, que provocó enfados

12 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?a capilla del tanatorio de Boisaca, en Santiago, dejó de ser un adorno. Hace un año fueron inauguradas las instalaciones funerarias en el recinto del cementerio, que incluyen un templo con capacidad para 300 personas. Pero durante varios meses los párrocos se negaron a oficiar allí. Sólo aceptaban hacerlo en sus parroquias. Las quejas brotaron de familiares, ciudadanos y autoridades. La numantina resistencia de los curas quedó, al fin, vencida. Ya hay sacerdotes que consideran ilógico que un cuerpo que está en el velatorio de Boisaca se pasee por la ciudad para volver una hora después al camposanto. Pero todavía queda un camino por andar. Como botón de muestra, un sepelio celebrado anteayer en San Caetano, parroquia regida por uno de los sacerdotes reacios a utilizar la capilla municipal para el funeral de cuerpo presente. El cadáver de un vecino de la rúa da Queimada fue velado en el tanatorio del cementerio. Por la tarde viajó en el coche fúnebre, y con él, todo el cortejo, hasta San Caetano. Lío de tráfico, y finalizado el funeral, vuelta al punto de partida. El hecho de que el templo del tanatorio fuese marginado por los párrocos motivó el enfado del alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, quien censuró que se hiciese andar de un lado a otro a las familias de los difuntos y que se viese afectado el tráfico de forma injustificada. Y también cuestionó el arraigo de ciertos hábitos eclesiásticos, que conducen a situaciones «absurdas». Se comprometió a trasladarle su desazón al arzobispo. Muchos comparten la irracionalidad de este ir y venir, entre ellos algunos párrocos que no han puesto obstáculos para misar en el tanatorio. La capilla albergó ya una docena de funerales previos al entierro o la incineración. «Boa parte dos párrocos de Santiago xa oficiaron na capela do tanatorio, aínda que funerais de corpo presente só uns poucos», explica el gerente, Ramón Seoane. Un párroco adujo que no oficiaba funerales en Boisaca porque la normativa de la Iglesia obliga a hacerlo en la parroquia del difunto. Agregó que no se podía ir en contra de los mandatos eclesiásticos.