El PSOE cree que el PP ya pagó en las urnas su responsabilidad en el caos contable en la Xunta

La Voz LA VOZ | SANTIAGO

GALICIA

?l Grupo Socialista denunció ayer la «situación caótica e de discrecionalidade severa» en las cuentas de la Xunta que gestionó el PP en el ejercicio del 2003, el año que siguió al Prestige . El diputado Xaquín Fernández Leiceaga defendió sobre la petición de responsabilidades que esa demanda compete al Consello de Contas, aunque dijo que, en el plano político, la cuestión «en boa medida, está pechada co resultado das eleccións». Los socialistas esgrimieron el informe de fiscalización del Consello de Contas para reprobar la gestión presupuestaria del PP y refrendar su compromiso para «mellorar o funcionamento da Administración». El presidente del Grupo Socialista, Ismael Rego, subrayó que el diagnóstico que el órgano fiscalizador ha presentado esta semana revela una gestión de los recursos públicos «marcada pola discrecionalidade e o descontrol no gasto, máis propio dun barco sen rumbo que dunha Administración». Fernández Leiceaga desgranó algunas claves del informe, que objeta una elaboración presupuestaria «pouco rigurosa», que no tuvo en cuenta los gastos de ejercicios precedentes. Esta práctica, destacó Leiceaga, provocaba un desfase entre lo presupuestado y lo que se gastaba realmente. El diputado llamó la atención sobre el hecho de que, mientras la Xunta del PP contemplaba un superávit de 3 millones de euros al cierre del ejercicio, en realidad había un déficit de 100 millones, según reveló el Consello de Contas. La situación era más grave en el Sergas, donde se presentaba un superávit de 7 millones de euros cuando realmente las pérdidas superaban los 200. El órgano fiscalizador descubrió que no existía control de las subvenciones que concedía la Administración, que se otorgaban «con total discrecionalidade». Leiceaga aludió al caso del Foro Iberoamericano Galego da Saúde como ejemplo de administración paralela. «O Sergas firmaba convenios con este foro para a atención sanitaria aos galegos no exterior, pero esa atención non se prestaba nin o Sergas esixía o cumprimento deses convenios», recriminó.