La Armada despide a la fragata «Extremadura», construida en Ferrol y última del tipo «Baleares»

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago FERROL

GALICIA

15 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La Armada jubiló ayer a la Extremadura , la última fragata de la clase Baleares . Se trata de un navío muy vinculado a Galicia. Fue construido en los astilleros Bazán de Ferrol y botado en la ciudad en 1972. El tipo Baleares , basado en un proyecto de Estados Unidos, revolucionó la capacidad bélica española en el mar. Fueron los primeros barcos de la Marina equipados para lanzar misiles. La Extremadura era la última de cinco naves. Han sido sustituidas por las modernas F-100. El mal tiempo marcó la ceremonia de baja del barco. Se celebró en el muelle número cuatro del Arsenal de Ferrol y fue presidida por Miguel Ángel Beltrán Bengoechea, almirante jefe de apoyo logístico. También asistió el almirante jefe del Arsenal, Francisco Cañete, y numerosos militares que sirvieron en la Extremadura en sus 30 años de historia. Su último comandante, el teniente de navío Pablo Varela, fue el encargado de arriar la bandera del buque, lo que simboliza que deja de ser un barco militar. Tras entregar la enseña al jefe del Arsenal, el oficial ordenó a la tripulación abandonar el barco, que quedó bajo custodia de la guardia militar de la instalación. Varela pronunció un emotivo discurso de despedida a la Extremadura . Un barco que recorrió 670.000 millas en 3.066 viajes y que visitó 55 puertos extranjeros y 26 españoles. En medio de una lluvia furiosa, con la guardia del Arsenal formada en el muelle y la tripulación firme en cubierta, el último mando del barco rememoró sus misiones más destacadas y peligrosas. La fragata participó en el embargo contra Serbia en 1992, rescató al navío Aydin-Kaptain con 254 refugiados a bordo, colaboró en escoltas de mercantes, en la seguridad de los juegos olímpicos de Atenas y en el dispositivo militar que operó en la crisis de Perejil. El futuro de la Extremadura aún no está claro, pero el almirante jefe del Arsenal afirmó que esperaba que Defensa aceptase el ofrecimiento de la ciudad de Santander, que quiere hacerse cargo del navío para convertirlo en un museo.