El proyecto garantiza 350 empleos y un rendimiento anual de 10.000 toneladas de rodaballo La granja marina de Mira estará en marcha en el 2007 y el grupo estudia una segunda instalación
04 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El Gobierno portugués ha sido rápido. El pasado mes de mayo garantizó suelo para que Pescanova pudiera poner en marcha una planta acuícola y, en sólo tres meses, el proyecto ya tiene ubicación y todas las bendiciones del Ejecutivo luso para su materialización lo antes posible. El propio ministro de Agricultura, Desenvolvemento Rural e das Pescas de Portugal, Jaime Silva, confirmaba el pasado domingo en declaraciones al periódico luso de tirada nacional O Expresso que la inversión prevista por Pescanova, que asciende a 198 millones de euros, podría recibir algún tipo de apoyo gubernamental ya que cumple con todos los requisitos que exige la legislación en materia de seguridad medioambiental. De todas las posibilidades analizadas a lo largo de la extensa costa atlántica, el emplazamiento elegido por Pescanova se encuentra en el concello de Mira, en el sur del país. Según fuentes ministeriales portuguesas, la intención del grupo gallego es producir 10.000 toneladas de rodaballo al año, lo que convertirá a esta planta en la mayor productora acuícola de Portugal, ya que las 1.472 empresas existentes suman un volumen de 7.000 toneladas al año. Pero esta inversión millonaria de Pescanova en Portugal podría no ser más que el principio si el país vecino le sigue tendiendo la alfombra roja al capital de la firma gallega y el grupo que preside Manuel Fernández de Sousa sigue sin capacidad de maniobra inversora en la comunidad gallega. Creación de empleo Y es que, según fuentes ministeriales lusas, además de la piscifactoría de Mira, cuyas obras comenzarán en el primer trimestre del 2007, Pescanova ya tiene sobre la mesa una segunda oferta que estaría estudiando para la construcción de una segunda planta acuícola en Portugal. Y no sólo eso, las mismas fuentes oficiales cuentan con que los proyectos de piscifactorías vayan unidos con la construcción en tierra de plantas de procesado, algo que el grupo gallego no ha confirmado, aunque sí habría garantizado al Gobierno luso la creación de 350 puestos de trabajo en este primer proyecto. El propio Jaime Silva lo confirmaba en sus declaraciones: «Confiamos en que la iniciativa absorba una parte de la mano de obra del sector que quedó desempeñada en la región», dijo. Necesidad de invertir La decisión de Pescanova está justificada por las cifras. El año próximo, la compañía debería de estar produciendo en Galicia 10.000 toneladas de rodaballo (3.000 toneladas en Xove, 4.000 en Touriñán y el resto en O Grove). La inviabilidad de Muxía ha llevado a la empresa a buscar alternativas que ha encontrado en Portugal, donde, a diferencia de Galicia -que carece de un plan sectorial para el desarrollo de la acuicultura-, «existen zonas de la costa calificadas para esta actividad, con posibilidades de una rápida actuación», advertía ya el presidente del grupo gallego tras una entrevista mantenida el pasado mes de mayo en Lisboa con el secretario de Estado de Agricultura y Pesca, Luis Vieira, y con el director general de Pesca y Acuicultura, Eurico Monteiro. Fernández de Sousa salió de aquella reunión convencido de la inmediatez del proyecto. «A muy corto plazo podremos ver plantas de Pescanova en Portugal», dijo entonces. Su intuición iba por buen camino. Ayer, la empresa volvía a explicar el motivo de su decisión de invertir fuera de la comunidad: «Por el momento en Galicia no ha habido oportunidad de ejecutar nuestros proyectos y el grupo no puede detenerse. El tiempo en las inversiones empresariales vale dinero», afirmó una fuente de la compañía. Los planes de Pescanova prevén una producción de 100.000 toneladas de rodaballo en el plazo de diez años. El volumen al cierre del 2006 será de 3.000 toneladas.