La lluvia sólo sofoca

Lois Blanco

GALICIA

ÁLVARO BALLESTEROS

Esta semana se publicó la declaración de utilidad pública de la línea de alta tensión de Fenosa que va a cruzar montes de Silleda, Vila de Cruces, Touro y Arzúa para conectar sus estaciones eléctricas. La lista de expropiados es más reveladora del ardor incendiario que lo dicho por los gestores de esta crisis de fuego sofocado cuando comenzó a llover. La propiedad de las diez primeras parcelas afectadas por la línea es desconocida en cuatro casos, en tres se tienen referencias incompletas, en otra está indivisa, y sólo en dos aparecen dueños con nombre y apellidos. Además de estar parcelado en pedazos de ¡media hectárea!, la propiedad de la masa forestal gallega es difusa. En términos de popularidad electoral, Touriño saldrá mejor que mal de la tragedia de agosto. Las indemnizaciones a los afectados y las subvenciones a la reforestación y al lobby universitario para investigación acallarán conciencias y voces. A Feijoo, con manguera o sin ella, le habrá servido para presentarse por primera vez como alternativa. Y en el Bloque está por ver a quién le cuelgan el muerto en el escalafón intermedio. Porque a alguien habrá que responsabilizar de la improvisación en la campaña antiincendios de un verano que coincidía con un ciclo hidrológico muy seco desde el 2004 en las áreas que luego más se han quemado: Santiago-Barbanza y Vilagarcía-Pontevedra. Otras modas, otros lemas Como ocurre esta mañana de domingo, también en la deforestación de 1989 se celebraron en la capital autonómica concentraciones al grito de «Todos contra o lume». Eran otras modas en los lemas, ahora toca «Nunca máis». Entre aquella manifestación y la de hoy, también se concedieron ayudas, también se hicieron promesas incumplidas y se dotó a la autonomía de un sistema de emergencia eficiente cuando las condiciones meteorológicas no lo desbordan. Siendo cierto que en ningún año le ardió a Fraga tanto monte como al bipartito en dos semanas, también lo es que creó treinta organismos y ninguno fue para fomentar la rentabilidad del terreno forestal o inyectar dinero público para su gestión eficiente. Las cenizas de la oleada de incendios de 1989 no sirvieron para frenar el continuo crecimiento exponencial de parcelas abandonadas. El bipartito puede tener la fortuna de que el ciclo hidrológico seco en lluvias que soporta Galicia desde los últimos tres años cambie el verano próximo, pero puede pasarle como a los vecinos portugueses. Desde el 2003 encadenaron tales oleadas de incendios que este agosto sus políticos se felicitan porque sólo han perdido la mitad de hectáreas que Galicia. Sus periódicos, escépticos ante cuatro veranos consecutivos de tragedia, creen que no se han quemado más porque «já há pouco que arder». Touriño y Suárez Canal no deben olvidar el lustro negro que padece la masa forestal que está al otro lado del Miño, ni que fue la borrasca la que limpió esta semana de humo a Galicia. Diez horas después de que la mañana del pasado martes sacaran pecho en televisión para anunciar que la crisis estaba «superada», por el suroeste comenzó a llover. Que no lo olviden, por favor. Si en la nueva Xunta se desea que esta vez las cenizas no se las lleve el viento, deberían decir lo contrario de lo que han dicho: la crisis no está superada. La lluvia sofocó el fuego, se ha detenido a un puñado de incendiarios, pero la ausencia de rentabilidad y la propiedad difusa del monte continúan convirtiéndolo en carne de cañón para el próximo verano seco. Aun reconociendo que la crisis no se ha resuelto, el Gobierno de Touriño no se bastaría por sí solo para imponer parcelarias en los montes y subvencionar y forzar la gestión ordenada del conjunto, estén o no identificados los propietarios. El caos requiere del concurso de las competencias legislativas y de la voluntad del Estado, el cual históricamente ha pasado de puntillas sobre la ordenación del territorio forestal minifundista. Quizá porque buena parte de éste, y por lo tanto del problema, se concentra allá arriba, en una esquina poco poblada llamada Galicia.