LA FE MUEVE MONTAÑAS. Fueron muchas las personas que se acercaron a la parroquia de Xallas para participar en una de las romerías más populares de la zona de Negreira y Noia.
25 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A LOS de la parroquia de Xallas, en el municipio coruñés de Negreira, no hay gripe aviaria que les tosa, por mucho que las autoridades sanitarias se empeñen en impedir el mercadeo de aves a la manera tradicional. La romería de San Xoán do Carballoso, la más popular del entorno, se celebró ayer por todo lo alto, incluida la subasta de gallos y gallinas que los fieles donan desinteresadamente; o casi. Según cuenta el corresponsal de La Voz en la zona, Emilio Forján, lo único que persiguen quienes ceden a sus aves para traficar con ellas en la romería es la atención de San Xoán, un santo milagrero al que se le atribuyen poderes sanadores que, en los males de la piel, superan según algunos de los beneficiados a la ciencia médica de la Seguridad Social. De la misma manera que se ha hecho durante cientos de años, el fruto de la subasta avícola de San Xoán de Carballoso se reparte entre la comisión de fiestas y la Iglesia, al igual que las demás ofrendas importantes donadas por los fieles; la intermediación divina también tiene sus costes. La romería es una auténtico templo de la dermatología sobrenatural. A los poderes del santo hay que añadir las propiedades del agua que mana de la fuente asentada en la ladera del monte, el monte Carballoso: uno no tiene más que mojar su pañuelo en el cauce milagreiro, frotarse la zona del cuerpo perjudicada ?pongamos por caso? por una verruga y colgar luego el lienzo en las ramas de los árboles. De lo demás se encargan San Xoán, Dios y, si acaso, la fe. Como toda romería que se precie, la de San Xoán de Carballoso se celebra en un lugar que, mucho antes de la cristianización, ya era un lugar de culto druidico. Y si la tradición religiosa de los devotos está arraigadísima, también lo están las comidas familiares. Los tiempos han cambiado la dieta, eso sí, y las barbacoas y las tortillas y las empanadas van dejando paso, cada vez más, a las omnipresentes pizzas, que ya casi son del país. Tras la subasta, en la que un pollito se puso a la venta al precio de una docena de huevos de casa ?unos tres euros?, la charanga NBA remachó este encuentro multitudinario. Seguro que en el repertorio no faltó un tema muy propio para la época y para la celebración, ése que dice aquello de «Opá, yo viazé un corrá...».