Implican a la banda de rumanos desarticulada en Sanxenxo en 50 robos

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

GALICIA

La presión policial en Alicante obligó a los detenidos a establecerse en Galicia Parte del botín era vendido a receptadores olívicos y el resto se remitía a Rumanía

03 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?a detención el martes pasado de siete rumanos en Sanxenxo, entre los que hay tres menores, y cinco vecinos de Vigo es continuación y conclusión de una primera operación de la Guardia Civil llevada a cabo en marzo en Alicante contra redes rumanas de aluniceros. En aquella ocasión fueron arrestadas 26 personas, entre las que había un español, un argelino y una brasileña, relacionadas con 26 robos en establecimientos comerciales. De hecho, la presión policial en la zona de Levante provocó que el grupo organizado optara por cambiar su base de operaciones, y antes de Semana Santa se estableció en una vivienda alquilada de Sanxenxo. No obstante, esta huida hacia adelante fue controlada por el instituto armado gracias a la documentación intervenida en la primera fase de la operación Nitro. A los rumanos se les vincula con más de medio centenar de alunizajes en las provincias de Pontevedra -Portonovo, Salvaterra, Vigo, O Grove, A Golada, Lalín, A Cañiza, Silleda, Cambados, Ponteareas y Pontecesures-; Lugo -Monterroso, Palas de Reis, Becerreá, Chantada, Rábade, Guitiriz y As Nogais-, y A Coruña -Boiro y A Pobra-, así como en la localidad leonesa de Ponferrada y en la asturiana de Vegadeo. Con los arrestos se han esclarecido una treintena de delitos en Pontevedra. En todos los casos, según informó el instituto armado, la banda aprovechaba las horas nocturnas para asestar sus golpes. El modus operandi era sencillo pero eficaz: utilizaban tapas de alcantarillado o cualquier otro instrumento metálico para romper las lunas de los comercios, que acto seguido desvalijaban. Tal y como destacó el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, la organización presentaba gran movilidad, para lo que normalmente se valía de vehículos de gran cilindrada robados. Precisamente, la movilidad fue uno de los aspectos que impidió una actuación más rápida del instituto armado. Se da la circunstancia, además, de que los agentes del equipo contra el crimen organizado de Levante, en colaboración con funcionarios de Madrid y de Pontevedra, tuvieron que retrasar los arrestos de Sanxenxo, al comprobar que los rumanos no se hallaban en el domicilio. Parte del botín obtenido en los robos era vendido a los que se cree que eran los receptadores vigueses, mientras el resto de los artículos se remitían a Rumanía, origen de la banda.