El presidente de la compañía dice que la suspensión de la obra tiene un trasfondo político La conselleira dice que la empresa está interesada en dos ubicaciones, y la firma lo niega
03 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El conflicto entre Pescanova y la Consellería de Pesca por la suspensión del proyecto para instalar la mayor planta de engorde de rodaballo del mundo en el cabo Touriñán (Muxía) subió ayer de tono tras un nuevo desencuentro entre ambas partes. Por la mañana, la conselleira Carmen Gallego aseguró en un acto en Vigo que su departamento había presentado nueve ubicaciones alternativas a la empresa para llevar a cabo este proyecto y que ésta había mostrado su interés por dos de ellas, decantándose finalmente por una de las opciones. Gallego afirmó incluso que los técnicos de Pescanova están trabajando en este proyecto alternativo para presentarlo en junio, si bien se negó a precisar cuáles son esas ubicaciones atractivas para el grupo pese a las reiteradas peticiones de los medios de comunicación. La responsable de Pesca se mostró sorprendida por las declaraciones de la empresa, realizadas en días anteriores, en las que ésta aseguraba que no sehabían planteado opciones viables a la de Touriñán; y precisó que esta postura podía deberse a problemas de comunicación dentro de la compañía, por lo que pedirá explicaciones a la dirección de la multinacional. Diferentes visiones Precisamente, apenas unos minutos después de que la conselleira realizase estas declaraciones, el presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, desmentía de forma tajante a Carmen Gallego al asegurar: «Estaríamos encantados de recibir alternativas viables, pero no ha sido así». Y recurría a un simil para exponer su visión sobre las notables diferencias que han surgido entre ambas partes en este asunto: «Si uno quiere construir un campo de fútbol, no le pueden ofrecer uno de baloncesto como alternativa». Fernández de Sousa se mostró contrariado por la posición que ha adoptado el departamento autonómico. «Somos una empresa gallega y queremos invertir en nuestra tierra, pero no estoy dispuesto a que se engañe», en una crítica directa a Gallego por sostener de forma infundada, según su versión, que la compañía está interesada en uno de los emplazamientos que ha presentado Pesca. El principal accionista de la multinacional gallega subrayó también de que la construcción de la planta en Touriñán estaba respaldada por un plan sectorial elaborado por el anterior Gobierno del PP con la colaboración del Clúster de la Acuicultura. Este documento fue paralizado por el actual Ejecutivo gallego en octubre pasado para revisarlo, bajo el argumento de que muchas de las ubicaciones recogidas en el plan para acoger instalaciones acuícolas estaban en zonas protegidas. «Ese programa -precisaba ayer Fernández de Sousa- lleva ocho meses en el cajón de la conselleira». Fuentes de Pesca anunciaron que la revisión estará lista en junio próximo. Represalias Lo cierto es que horas después de pronunciarse sobre este asunto, el presidente de Pescanova fue aún más lejos y, en declaraciones a Radio 5 , señaló que la suspensión de la planta de Touriñán no estaría respaldada por motivos medioambientales, tal y como sostiene la Xunta, sino que tendría un trasfondo político. «Este es un proyecto que fue presentado por Manuel Fraga en la zona cero [Muxía] en plena crisis del Prestige y eso significa una penalización. Y así me lo han dicho», señaló de forma tajante, para concluir que la conselleira es una «incompetente». La planta de Pescanova en Touriñán fue presentada en su día por las autoridades como una de las compensaciones que beneficiarían al Concello de Muxía tras el accidente del Prestige . La zona más afectada por la catástrofe también iba a acoger un parador nacional destinado a impulsar el turismo en el área, una actuación que, al menos hasta la fecha, está abocada igualmente a caer en el saco roto de las promesas del Prestige .