Los atuneros se alejan de Somalia tras el ataque pirata a un barco gallego
GALICIA
El capitán del «Albacora IV», de Vigo, evitó el abordaje al poner la embarcación a toda máquina Pesca, Defensa y Asuntos Exteriores estudian fórmulas para proteger a los buques españoles
03 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ranadas, ametralladoras, lanchas rápidas, naves nodrizas... Son las armas de los piratas del siglo XXI, que en sólo un par de años han convertido el cuerno de Somalia en uno de los lugares más peligrosos del mundo para las embarcaciones. Para todas, dicho así en general, porque los atacantes no reparan ni en tipo, ni en actividad, ni en tripulación, y tanto arremeten contra cruceros llenos de turistas jubilados, caso del Seabourn Spirit , como atacan a petroleros como el San Carlo , por el que arañaron rescate e, incluso, a buques de ayuda humanitaria fletados por la ONU para socorrer a Somalia. Uno de los últimos objetivos ha sido un atunero con base en el puerto de Vigo, el Albacora IV, que logró huir al forzar la máquina y superar los once nudos que desarrollaban las dos lanchas rápidas que perseguían al buque. No pasó nada, pero el temor ha calado entre la flota pesquera que opera en la zona, que ha optado por alejarse. «Estaban buscando pesca cuando detectaron en el radar dos embarcaciones. El capitán se dio cuenta y cambió el rumbo, pero las lanchas también. Al comprobar en el radar que todavía les perseguían, volvieron a variar la ruta y los piratas hicieron lo mismo. La maniobra se repetiría aún una tercera vez. Fue entonces cuando el capitán optó por poner el barco a toda máquina y logró huir». Así contaba Julio Morón, gerente de Opagac (Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores), a la que pertenece el buque atacado, la aventura del atunero gallego, que llevaba a bordo cerca de una treintena de personas. Un barco vasco en apuros No es el primer intento de ataque que sufre la flota española. Hace escasos meses -en noviembre pasado-, el buque vasco Playa de Aritzatxu , que también capturaba atún en el Índico, fue acosado por dos embarcaciones rápidas cargadas de piratas, con la suerte de que una de ellas sufrió una avería y la otra tuvo que abortar la operación. Pero si en el caso del barco vasco la persecución se desarrolló a 170 millas de la costa, lo sorprendente en el ataque al Albacora IV es que ocurrió en aguas internacionales y a una distancia de 370 millas de la costa. Esa audacia y, sobre todo, esa autonomía lleva a los armadores a deducir que los piratas «están mucho más organizados» de lo que se piensa, y que operan desde naves nodrizas, «posiblemente buques mercantes que hayan raptado y no devuelto», explica Morón. En el área inmediata a Somalia operan 21 barcos atuneros con bandera española y otra docena que lleva pabellón extranjero, pero que tienen capital español. Estos buques han desplazado su actividad hacia las costas de Tanzania, Kenia y Madagascar, pero el atún es una especie migratoria y la flota tendrá que acercarse de nuevo a Somalia, por lo que los armadores piden protección al Gobierno español. Soluciones En este sentido, los ministerios de Pesca, Defensa y Asuntos Exteriores ya están recabando información «para conocer dónde opera la flota, el número de ciudadanos afectados y las necesidades de estos barcos» para garantizar la seguridad de los buques, aseguró ayer Fernando Curcio, director general de Recursos Pesqueros. Éste explicó que se trata de «encontrar una fórmula que, atendiendo a la relación coste-eficacia, permita proteger a los barcos y realizar una defensa efectiva». Así, además de la posibilidad de enviar patrulleras u otros medios de Defensa -«para lo que se estudia qué cobertura se necesitaría y qué tipo de barcos», dice Curcio-, el Gobierno español también analiza pedir apoyo a flotas de otros países para evitar el acoso e, incluso, establecer un sistema de información que pueda alertar en tiempo real a todas las embarcaciones sobre la presencia de piratas.