Cinco de los seis juzgados que atienden la comarca de Arousa cambiaron de titular este año La nula especialización obliga a compaginar su labor antidroga con miles de otros casos
03 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?penas llegada a su despacho, al frente del Juzgado de Instrucción número 1 de Cambados, Carmen Bóveda dispuso de un puñado de días para estudiar el sumario del ajuste de cuentas que, en diciembre pasado, acababa con la vida de los dos primos Feijoo en un siniestro molino. El suyo es un ejemplo paradigmático de la situación en la que los jueces con plaza en Arousa deben afrontar las investigaciones acerca del crimen organizado. Todo ello, pese a que en el territorio que cae bajo su jurisdicción se tejen las redes de narcotráfico más duras, activas y férreamente implantadas que se conocen en Galicia, con una notable proyección internacional. Bóveda ni siquiera es titular de la plaza que desempeña. El carácter de interinidad, que también afecta a otro de los tres juzgados de los que dispone Cambados, es, unido a la rotación de letrados derivada de este hecho, uno de los obstáculos más espesos a los que se enfrenta la investigación antidroga. La lógica apunta a que jueces que apenas sumarán unos cuantos meses en el puesto jamás se internarán en profundidad en sumarios de tal calibre y gravedad. En Arousa funcionan, actualmente, seis juzgados; tres en Cambados y otros tantos en Vilagarcía. Cinco de ellos asistieron este mismo año a un cambio en su cúpula, con las comprensibles consecuencias para el avance de los sumarios sobre narcotráfico. En ocasiones, los jueces se enfrentan a su trabajo con medios más propios de oficinas tercermundistas que de los despachos de los que, en teoría, debe partir la pelea contra el crimen organizado. Durante varios años, los miembros del equipo de José Antonio Vázquez Taín -hoy emigrado a Mataró por la falta de una magistratura en la capital arousana- tuvieron que rascarse los bolsillos en busca de monedas cada vez que necesitaban ponerse en contacto con el juez y éste estaba ausente. No había, en todo el Juzgado número 1 de Vilagarcía, un teléfono capaz de contactar ni con móviles ni con números fijos ajenos a Galicia. Paradójicamente, esto sucedía en una sala acostumbrada a compartir información con la DEA norteamericana, y a localizar a abogados, testigos e imputados básicamente a través de celulares. La magistratura específica A todo ello, Arousa debe sumar la saturación que sufren sus seis juzgados, que sobrepasan los dos mil sumarios penales y los seiscientos civiles al año, y soportan una mayor población, por sala, que los de Vigo o Pontevedra. La falta de especialización obliga a sus titulares a lidiar con todo cuanto caso ordinario cae en sus manos, además de las intrincadas investigaciones antidroga. Por ello, las demandas que parten desde la comarca son muchas. Desde la creación de un cuarto juzgado en Cambados, a la implantación de una magistratura, lo que evitaría que los jueces debiesen marcharse a otras plazas en el momento de ascender. El Gobierno se comprometió a hacerlo. O, incluso, el diseño de una magistratura específica para la lucha contra el narcotráfico. El nuevo fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, apuesta por esta última vía. Pero el Consejo del Poder Judicial la rechaza. Si a todo esto se une una plantilla insuficiente y que en Cambados están a punto de mudarse trece funcionarios, el panorama resulta frustrante.