COLEA todavía la salida del tiesto de Eduardo Zaplana en el Congreso, cuando se mofó de la vicepresidenta por haberse «disfrazado» en su gira africana, una chanza que provocó un plante de diputadas de izquierdas. Es cierto que en sus cuatro días de gira africana De la Vega lució al menos tres atuendos tribales distintos. Pero los archivos son malvados y revelan que en política quien más y quien menos guarda un poco de antroido en su pasado. El propio Zaplana, cuando era presidente de la Generalitat de Valencia, no les hacía ascos a los trajes locales pintorescos para trabajarse el voto. Así, cada año, al hilo de la llegada de la primavera, cambiaba la americana bien cortada y la camisa a rayas con las iniciales grabadas por un blusón de labriego y un pañolón verde al cuello. Vestido de esa guisa ?es decir: disfrazado de labriego? el hoy portavoz del PP participaba en la romería de Les Canyes, en Castellón.