De la Vega, cooperación con ritmo

EL BAILE VICEPRESIDENCIAL. De la Vega y Leire Pajín bailan con buen estilo ayer en Maputo (Mozambique); abajo, cambio de imagen tras la danza para visitar una factoría de anacardos.


ÁFRICA, la llaga del planeta. Sus estadísticas, aunque ya manidas, destemplan a cualquier ser humano con entrañas: 300 millones de personas viven con un dólar al día; casi la mitad de la población carece de agua potable y el 70% de los enfermos de sida del mundo son africanos. Toda cooperación es poca para arreglar un drama ya endémico, que pende sobre la conciencia del mundo opulento.Fernández de la Vega ha querido ayudar. Lo ha hecho a su estilo, organizando un encuentro de mujeres llamado España-África, por un mundo mejor. La vicepresidenta conoció a pie de obra los problemas de Kenia y Mozambique y firmó acuerdos para aumentar la ayuda económica española.Decían los Evangelios que a la hora de hacer caridades, «que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda». En plata: discreción.De la Vega ha optado por una filantropía más colorista: bailes al ritmo de la música local, disfraces con atuendos folclóricos para visitar una fábrica y una nutrida comitiva (la antagonista Ana Pastor, la escritora Josefina Aldecoa, las correligionarias Leire Pajín y Carmen Alborch, la banquera Ana Patricia Botín...). Si se logra mejorar la vida de los africanos (que seguro que será así), la excursión habrá sido un éxito. Pero si todo se quedase en turismo y autopromoción política de nuestro buen rollito, seríamos... ¿unos frívolos?

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