De madrugada fue activado un artefacto que dañó el cierre, los cristales y el tejado del chalé En el atentado se utilizó un tubo de silicona cerrado cargado con algún explosivo.
02 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.DESTROZOS. El explosivo, colocado en el cierre de la finca, dañó también cristales y el tejado de la casa, ubicada a unos diez metros. ?obre las cuatro y media de la madrugada del pasado martes una fuerte explosión afectó a la vivienda de Edmundo Varela, presidente del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de A Coruña (Coeticor), e ingeniero y técnico del área de Medio Ambiente del Concello de Culleredo. La casa está ubicada en la calle de A Seara, de esta localidad, en un área de chalés apartada del núcleo urbano y en una zona boscosa. La explosión afectó al cierre ornamental de la finca, construido en cemento, donde supuestamente se colocó el objeto explosivo. A pesar de que la valla colinda con un conjunto arbóreo de gran densidad y altura, los cascotes salieron disparados a una distancia de unos ocho o diez metros. Los restos del cierre alcanzaron la fachada de la casa, impactando en la galería acristalada y destrozando cinco vidrios. Además, los pedazos de valla también afectaron al tejado de la vivienda, causando pequeños daños en la cubierta y en un canalón de aguas pluviales. Otros de los elementos dañados fueron la caja de contadores de energía eléctrica, el sistema automático de apertura y cierre del portalón de acceso a la finca y el buzón de correos. Dos versiones Hasta el lugar de los hechos se desplazaron miembros de la Policía Local de Culleredo y agentes del equipo de desactivación de explosivos de la Guardia Civil. Oficialmente, los especialistas del instituto armado indicaron que la explosión se pudo deber a una gamberrada típica del carnaval. Los técnicos encontraron «varios envoltorios como los que se usan en la fabricación de petardos, que fueron introducidos en un tubo cerrado de silicona». Sin embargo, la esposa de Edmundo Varela aseguró que los agentes le comunicaron que no se trataba de una simple gamberrada: «Me comentaron que desconocían el tipo de explosivo, o si era de fabricación casera o robado». Según la mujer, los técnicos también le advirtieron de la posibilidad de que utilizaran «una mecha que permite la explosión retardada para darle tiempo al autor a escapar», indicó. La mujer de Varela y su hija se encuentran muy nerviosas y tienen miedo: «Mi marido se encuentra en Sudáfrica en un congreso y quiso volar el mismo día del suceso». Mientras, otro hijo trata de convencer, en vano, a su madre y hermana para que se vayan a vivir con él estos días.