Arrasa en Madrid con «Gorda»; todavía es la niña de su madre; y cree que juzgar por la apariencia, además de cruel, es absurdo
19 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.En un mundo encorsetado y light en el que uno vale más cuanto menos pesa, da gusto encontrarse a gente sin complejos. María Teresa Delgado Criado (Ferrol, 1965) es una de esas personas que transmiten ganas de vivir; y lo hace a lo grande. -Contagia usted tanta energía que da la impresión de que, cuando le gritan eso de «¡acción!», ya lleva media hora meneándose... -No, no, no, no puede ser, no puede ser [lo dicho, nervio puro]. A veces pienso que me caí en la marmita cuando era pequeña, pero yo soy una chica de extremos; o soy de pura actividad o necesito desconectar y colocar el encefalograma en plano y decir: ¡Se acabó, sofá! Pííí, píí, pííí... En teatro hay que concentrar tu máximo de energía a la hora de la función y yo procuro estar a ralentí y, de repente, ¡Aaaaggg!, echar la bestia. Pero no se puede estar todo el día a cien, que se muere uno [carcajada]. -La están montando gorda Luis Merlo, Iñaki Miramón, Lidia Otón y usted en Madrid, con la obra «Gorda»... -¡Gordísima! Se están vendiendo incluso entradas de esas que hay que asomar la cabeza a través del palco, cosa que le agradezco a la gente. -Neil LaBute plantea «en esta comedia cargada de realismo -leo- el temor a que nos juzguen, el miedo a engordar, el rechazo y las relaciones humanas». Y le pregunto: ¿Por qué la gente tiene que tocarle las narices a los demás con los kilos? Si tienes sobrepeso, que si qué gordo estás; si adelgazas, que si estás enfermo, Diooos... -Ya desde que eres pequeñita y te quieres meter en la pandilla, lo diferente siempre es señalado de alguna manera. A la gente le encanta encasillar al prójimo y meterlo en cajitas. Y hay quien deduce que, porque estás gorda, igual eres menos inteligente, o no vales, o eres «una gorda» y simplemente ya ni te miro. No sé, manías de la gente [se ríe a todo trapo]. -Lo que no es cierto es que lo bueno venga en frasco pequeño. ¿A que no? -Yo soy un poco de que «haiga» [risas], aunque tampoco te quiero decir que a los bajitos les pase nada malo. La gente es como es y ya está y, si no te cae bien, pues no la trates. Pero no la juzgues. Juzgar por la apariencia es, además de cruel, absurdo. -¿No le acaba molestando que los periodistas siempre le entremos para acabar hablando de kilos? -No, yo soy una gorda convencida y me dedico a ir a todo cuanto programa hay por ahí a decir que se puede estar gorda y ser feliz. Yo me he buscado ser una abanderada del tema, desde una entrevista que hice, supervisada por el doctor Morandé, especialista en bulimia y anorexia, al que le pregunté si yo podía hacer algo al respecto. Y me dijo: «Sí, porque trabajas en un medio que crea modelos». Entonces lo convertí en una cruzada personal. -Pero yo quería saber más cosas de Teté, bajemos de la báscula... -¡Eso, hablemos de la persona humana! ¡Bien! [risas]. -¿Cómo se lleva eso de vivir a caballo entre Madrid y Santiago? -Vivo en Madrid, pero, en cuanto puedo, me escapo. Lo llevo como puedo. Sé que mi profesión es itinerar, y mi vida es itinerante. -Como buena gallega, con el baúl a cuestas y billete de vuelta... -Es que yo me vine a Madrid con 31 años y no me da la gana de hacer borrón y cuenta nueva. Tengo mucha vida en Galicia. -Me soplan que tiene la manía de guardarlo todo, de no tirar nada, como las abuelas... -Tengo ese punto de mi abuela, de doña Pura, Purita la del Cisne, de Ferrol, que decía: «¡Nunca se sabe para qué valdrá esto!». -Ya no le quedan abuelos que le echen flores... -No, pero me las echo yo misma o mi madre. Tengo a mis padres que son estupendos; a mi hermano que es estupendo; y a mi tía Purita, que es estupenda. -¿Su madre le riñe desde O Porriño? -No soporta que diga un taco, por ejemplo «¡coño!». Me riñe en público y a solas. Seré la niña toda la vida. -Y le reñirá por esto. ¿Y Teté es más profeta fuera de Galicia o depende? -¡Depende de quien mande! [carcajada]. He tenido que decir que no a un concurso en Galicia porque no hay tiempo material para hacerlo, pero ¡ojo!, que sigo con el pie ahí, que me vuelvan a llamar. -¿Y después de «Gorda»? -Habrá segunda gira, y volvemos con Mira quién baila, y hay otra cosita para marzo, pero aún no lo puedo decir.