El misterio de los raíles

Carmen Paradela O CARBALLIÑO

GALICIA

SANTI M. AMIL

Renfe denunció la desaparición de 1.500 metros de vía férrea y una topera, pero no hay indicios de que el material hubiera estado depositado en el lugar indicado

27 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Agatha Christie podría haber escrito una novela en la que hallar alguna de sus maravillosas resoluciones al robo de un kilómetro y medio de vía férrea de la estación de tren de O Irixo, que fue denunciado, el pasado martes, por responsables del Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) en el cuartel de la Guardia Civil de O Carballiño y para el que aún no existe explicación. Y es que nadie entiende muy bien el modo en que se transportó el citado material, recolectado y acopiado por Renfe desde hace semanas para su subasta. Se trata de raíles de tramos renovados que estaban pendientes de ser recogidos por la empresa filial Emfsa -Enajenación de Material Ferroviario S.?A.- para su traslado. Los 1.500 metros de raíles están dispuestos en tramos de 9 metros, con un peso de 500 kilos cada uno, lo que supone un total de 80 toneladas, que exigen más de un tráiler para su traslado. Sin rastros Ningún vecino, sin embargo, se percató de la presencia de camiones de este tipo en la zona y además, según fuentes de la investigación y tal y como se puede constatar en el lugar, no hay ningún rastro que indique que material tan pesado haya estado en la estación de tren o haya sido arrastrado en esta misma zona. La terminal de Renfe en O Irixo se encuentra totalmente abandonada en la actualidad y en el extremo de un acceso de un kilómetro de longitud, sin otra salida más que las vías del tren, y que se inicia en la comarcal OU-223. En este trayecto, conocido como A Lama do Campo, existen varias viviendas unifamiliares habitadas en las que no se percataron, en momento alguno, de la presencia de camiones de gran tamaño como para transportar los raíles. El alcalde de O Irixo, Manuel Penedo, se vio sorprendido por la noticia y cree que la construcción del AVE en las proximidades pudo confundir a la vecindad, que identificaría el camión que se llevó el material con los que trabajan para el tren de alta velocidad, «porque outra explicación non ten», reconoció. La Guardia Civil maneja otra hipótesis: una falta de coordinación entre Renfe y las filiales que debían hacerse cargo del material para su subasta. Tal posibilidad plantea que los 1.500 metros de raíles nunca hayan llegado a estar en la estación de O Irixo, al no detectarse ni un pequeño indicio de su presencia con anterioridad. El lugar en el que se denunció el robo está en un área alejada que no suele ser muy transitada. Esta teoría es totalmente rechazada desde la dirección de comunicación y relaciones externas de Adif, que confirma que no se trata de un suceso cotidiano, pero que suele ocurrir: «Sabemos donde tenemos las cosas y no se nos pierde el material así como así», señala José María González. Reconoce, sin embargo, la extrema dificultad de trasladar las 80 toneladas de raíles. Lo dicho, Agatha Christie debería mandar a Hércules Poirot a O Irixo.