Cátering en cifras gastronómicas

La Voz

GALICIA

PACO RODRÍGUEZ

El mundo a los cuatro vientos Un impresionante despliegue en el que trabajan más de 120 personas se encarga de dar de comer a la mitad de los 7.000 médicos que participan en un congreso en Santiago

24 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Los números del congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria son tan enormes que parece que se celebrase en Bilbao y no en Santiago. Y, a la hora de la comida, las cifras son realmente gastronómicas. El recinto ferial de Amio es el sueño de cualquiera de los alcaldes gallegos que, en época electoral, le dan otro sentido al término ingeniería espacial , aplicado a la ciencia de colocar en el mismo espacio a quinientas personas y llenarles la barriga. Pero aquí no vale eso de repartir una tortilla gigante en trozos del tamaño de un adoquín o lo de remover una paella con un rastrillo. Lo de Amio es restauración en serio para un público que no traga -literalmente- con cualquier cosa: los médicos. Manuel Tenreiro, metre de la empresa de cátering Josmaga de A Coruña, está encantado de haber contribuido a poner en marcha un dispositivo digno de la boda de la hija de un presidente que hubo en España. «Foron chegando escalonados desde a unha e media da tarde, aínda que tivemos un pico duns mil que chegaron á vez ás dúas», cuenta tranquilo, como si le hubiese hecho la comida a tres amigos. Aquí a nadie le tiembla el pulso. ¿Que son mil? Pues «¡Oído cocina!» A grandes males, grandes remedios: más de ciento veinte profesionales, entre camareros, personal de cocina y jefes de comedor, convirtieron el recinto ferial en un restaurante de categoría, vajilla Bidasoa incluida (lo de comer en platos de plástico está bien para los mítines). De primero, volován de marisco; lomos de merluza con salsa mariscada y patatas al vapor, de segundo; y, de postre, tarta de queso. Y nada de riego por aspersión: albariño y rioja crianza, como está mandado. Para terminar, cafés y... ¿puro? ¡Ni de broma! Aunque los médicos tienen fama de fumarse todo junto el tabaco que les prohíben a sus pacientes, el congreso ha sido declarado espacio libre de humo. «Como non hai tempo para a sobremesa, iso axuda a que os fumadores conteñan as ganas», dice el metre. Pasada la hora punta de la comida, de la trastienda sale el cocinero, José Fente, misión cumplida. -¿E logo como se fai para darlle de comer a tanta xente e que non saiba a rancho? -Se lle colles o truquillo, da igual que sexan cen que mil. -Mire que se intoxica a algún, nun congreso de médicos... -¡A iso témoslle o máximo respecto! -¡Malo será que non saia alguén berrando iso de «¿Hay algún médico en la sala?» (Fente sonríe). Hoy pondrán pastel de pescado, espalda de ternera braseada con patata asada y mus de postre. Antonio Diz, jefe de cátering de Josmaga, ya tiene la cabeza puesta en la romería del lunes, que será de gala. «Lo más difícil es organizar al personal, pero para eso estamos», dice satisfecho. Y, si no, siempre se le puede pedir consejo a un alcalde.