Las mil lenguas de Europa

Juan Oliver CORRESPONSAL | BRUSELAS

GALICIA

Crónica | El debate sobre los idiomas minoritarios Bruselas calcula que uno de cada cuatro europeos pertenece a una comunidad lingüística minoritaria. En este grupo se incluyen gallegos, catalanes y vascos

19 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?no de cada diez ciudadanos de la UE pertenece a una minoría lingüística. La cifra asusta y no encaja en el concepto integrador que la Unión tiene de sí misma, pero Bruselas calcula que 40 millones de europeos -entre ellos los 2,7 millones de gallegos- hablan una lengua que no es la más utilizada del Estado en el que viven. La UE dio la semana pasada un paso de gigante en el reconocimiento de esa realidad, cuando por primera vez en su historia admitió que los representantes políticos de Galicia, Cataluña y el País Vasco hablaran en sus lenguas ante el Comité de las Regiones. Gracias a un convenio que se extenderá en el futuro al resto de las instituciones, los tres idiomas gozarán de un estatus de cooficialidad, más limitado que el de las veinte lenguas oficiales de la Unión, pero mucho más ventajoso que el del resto de idiomas minoritarios. Según el estudio Euromosaic de la Comisión Europea, hay unas sesenta comunidades lingüísticas como las de Cataluña, Galicia y el País Vasco, con características y problemas muy diferentes, pero con intereses comunes que tienen que ver «con su supervivencia, con el desarrollo de sus lenguas y culturas y con la realización de su potencial en la Unión». Definición Para definirlas, la UE ha adoptado como propia la Carta de Lenguas Minoritarias del Consejo de Europa, que ampara a un nutrido grupo de idiomas. Entre otros, y además del gallego, el catalán y el euskera, a aquellos que siendo oficiales en un país socio -el alemán, el finés, el danés o el griego- se usan también en comunidades de terceros países; los extracomunitarios que, como el ruso, se emplean en países miembros; algunas lenguas no oficiales en ningún Estado del mundo, como el romaní y el yídish, e incluso el luxemburgués y el irlandés. «En Bruselas hay una especie de metalenguaje que mezcla muchos idiomas con un objetivo común: entenderse», asegura la eurodiputada gallega Rosa Miguélez (PSOE), quien reconoce que, aunque el gallego sólo es cooficial desde la semana pasada, ha sido siempre el vehículo que usan los diputados de Galicia para comunicarse con los portugueses. De hecho, aunque el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, fue el primero en hablarlo oficialmente en una institución europea, otros dos ex europarlamentarios -José Domingo Posada (Coalición Galega) y Camilo Nogueira (BNG) -, lo habían empleado ya bajo el paraguas oficialista del portugués. Normalidad Para Carlos Iturgaiz (PP), «lo importante es que las lenguas regionales se usen con normalidad, con comodidad y con respeto». Iturgaiz subraya que empleará el euskera en la Eurocámara siempre que lo crea necesario «y que la traducción simultánea garantice que los griegos, los letones o los finlandeses» también van a entenderlo. Sin embargo, advierte de los costes que supondría cooficializar todas las lenguas minoritarias de la Unión: «Una de las mayores partidas del presupuesto de la Eurocámara es la que se dedica a interpretación y traducción simultánea», recuerda.