La infanta Cristina y su esposo, el duque de Palma, sorprendieron ayer a los vigueses con un paseo por el casco viejo de la ciudad y el «village» de la Volvo Ocean Race
11 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.A la infanta Cristina de Borbón y a su esposo, Iñaki Urdangarín, les bastaron ayer un par de bromas y alguna sonrisa para ganarse a los cientos de vigueses a los que sorprendieron con un inesperado paseo informal por la zona vieja de la ciudad y por el village de la Volvo Ocean Race instalado en el puerto. Los duques de Palma llegaron al municipio en la noche del jueves con absoluta discreción para presenciar hoy la salida de la regata. Pero ayer, animados por el buen tiempo, no quisieron renunciar a una agradable caminata por las interminables cuestas del casco antiguo vigués. Pasadas las tres y media de la tarde, ambos recorrieron a pie la popular calle de las ostras junto a varios amigos, y vestidos de manera informal. Su anonimato, como era de esperar, duró apenas minutos. Los justos para que dos jóvenes se acercaran al grupo y le espetasen al esposo de la infanta: «¡Tío, eres clavadito a Urdangarín!». El esbelto duque de Palma dribló a los paseantes con una finta dialéctica y una sonrisa: «¿Sabéis? -les dijo-, me lo dicen muchas veces». Los dos enfilaron las pendientes que desembocan en el puerto, atendiendo con paciencia a cuanto curioso se les acercó a pedirles una foto, estrecharles la mano o intercambiar alguna palabra. Ya en la ciudad de la Volvo Ocean Race instalada en la estación marítima viguesa, la infanta Cristina y su marido eludieron los recintos VIP y se mezclaron con las miles de personas que visitaban las carpas instaladas al pie del mar. Ambos entraron en las tiendas y ofrecieron saludos y sonrisas a cuantos los reconocieron. Su discreto atuendo y la todavía más discreta escolta que los acompañaba los hizo pasar casi desapercibidos durante algunos minutos. Fugaces momentos que aprovecharon para cogerse de la mano o prodigar algún que otro gesto cariñoso con la ría de fondo. Luego, doña Cristina e Iñaki Urdangarín contemplaron la vistosa aparición de seis de los siete barcos participantes en la épica regata que arranca hoy, todos ellos procedentes de Sanxenxo, y saludaron instantes después a los miembros de las tripulaciones. De vuelta al recinto portuario, de nuevo otro tumulto los agasajó incluso con aplausos. Dos decididas señoras los abordaron al paso y, sin mediar saludo previo, les preguntaron por sus hijos. «No han venido», contestaron esbozando otra amplia sonrisa. A los duques de Palma se les sumará hoy el rey Juan Carlos, encargado de dar la salida oficial a la singular travesía de 32.000 millas náuticas que culminará en mayo del 2006 en la ciudad de Gotemburgo. Se espera que cerca de un millar de embarcaciones presencien desde el mar este magno acontecimiento, en el que no faltará el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, o el secretario de Estado para el deporte, Jaime Lisaweski, entre otras autoridades.