La regidora municipal de Sober juega en uno de los nueve equipos de la Liga femenina de fútbol sala de Monforte. Tienen más público que la competición de hombres
01 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Raquel Arias es toda una experta en hacerse huecos en tareas tradicionalmente acaparadas por hombres. Los votos de sus vecinos de Sober la convirtieron hace seis años en la primera alcaldesa de la mitad sur de la provincia de Lugo. Y ahora está empeñada en sacar a su equipo del último puesto de la liga femenina de fútbol sala de Monforte. Como en el Ayuntamiento que gobierna con mayoría absoluta, lo suyo, dice, es jugar al ataque, aunque reconoce sus limitaciones con el balón. «Hay que tener en cuenta que mi familia siempre fue más de caza que de fútbol», cuenta a modo de disculpa. Y es que el equipo de la regidora municipal de Sober ocupa el último puesto de la clasificación. Por ahora, porque la semana pasada jornada arrancó su primer punto con un meritorio empate a dos goles con el Colegio Ferroviario, donde juegan las pioneras que el año pasado pelearon para levantar esta Liga. Las de Madia Leva, que así se llama el equipo de Sober, son las nuevas de la Liga de este año. Debutaron en julio en el torneo que todos los veranos se disputa en Sober y que este año tuvo por primera vez participación femenina. «Nos divertimos tanto que decidimos seguir y apuntarnos a la Liga de Monforte», cuenta Elsa Vázquez, responsable de la sucursal del Banco Pastor en Sober y ahora compañera de equipo de la alcaldesa. Raquel Arias lo describe así en una versión más oficialista: «La idea era representar al municipio y a las empresas que aceptaron patrocinarnos». El desembarco en la Liga lo prepararon a conciencia. Algunas de las que habían debutado en el torneo de Sober lo dejaron, pero se incorporaron otras hasta formar un grupo de diez que consiguió encontrar una entrenadora con experiencia. «Contactamos con Emilia, que había entrenado a un equipo federado en Sarria y empezamos a prepararnos», explica Raquel Arias. Lo necesitaban, porque, igual que la alcaldesa, la mayoría no habían visto entero un partido de fútbol en su vida. Ni por la tele. Debutaron en la Liga con dos derrotas y un desolador saldo de 22 goles en contra y dos a favor, pero el empate de la tercera jornada las ha acabado de convencer de que ya llega la remontada. Para lograrlo confían en el espíritu de un equipo en el que todas tratan de jugar el mismo tiempo. Son diez y eso les da la posibilidad de pasar con frecuencia por el banquillo para descansar. «Falta nos hace», confiesa Raquel Arias, que rechaza entre bromas cualquier insinuación de trato de favor por ser la alcaldesa. ¿Pero ella es mejor o peor que la media del equipo? «Somos todas igual de buenas... o de malas», zanja su compañera Elsa. «Nuestros hijos van a vernos jugar y están encantados -dice Raquel-, pero dicen que somos muy malas». Sus hijos y mucha gente más, porque los partidos femeninos reúnen mucho más público en Monforte que los de la Liga masculina. Lo confirma Xan Antón Rodríguez, encargado de organizar las dos ligas en nombre de la agrupación cultural Castelao: «Moitas veces enchen o polideportivo, e iso non pasa nunca coa outra Liga». Público no les falta, pero a veces sí es difícil encontrarles árbitros. No porque resulten folloneras, sino porque es complicado pitar faltas a alguien que no sabe lo que es un córner. «Digamos -explica Xan Antón Rodríguez- que hai que ser moi pedagóxico con elas». En todo caso, él mismo precisa que el nivel general es respetable. «Hainas que poderían xogar perfectamente contra homes, tamén por potencia de tiro», asegura. Y no es lo único en lo que podrían competir. Ellos y ellas juegan para ganar y aprovechan para divertirse. «Solemos quedar para un café después de entrenar y para cenar después de cada partido», confiesa la alcaldesa.