Los hidroaviones del Ejército se van, pese al riesgo de incendios

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns SANTIAGO

GALICIA

El Gobierno ve «difícil» que los aparatos más efectivos en la defensa del patrimonio forestal puedan continuar en Galicia; la Xunta ha reclamado una base fija todo el año

26 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EN PLENA ACCIÓN. Los Canadair (en la foto, actuando en el municipio coruñés de Lousame este verano) cargan y descargan cerca de seis toneladas de agua en poco más de diez segundos. ?a escasa capacidad de reacción de las administraciones ante la lacra de los incendios vuelve a quedar de manifiesto. Si las gestiones que se están realizando esta semana no fructifican, los tres hidroaviones Canadair CL-215 que han trabajado contra el fuego durante este verano levantarán el vuelo el viernes con destino a Torrejón de Ardoz (Madrid), su base de invierno, y no volverán por lo menos hasta marzo del 2006. Estos aparatos, que pertenecen al Ejército pero que están gestionados por el Ministerio de Medio Ambiente, tenían previsto finalizar su presencia en Galicia, más concretamente en el aeródromo militar de Lavacolla, el día 30 de septiembre, como todos los años, pero en esta ocasión se da la circunstancia de que la Xunta ha decidido ampliar el periodo de alerta máxima por riesgo de incendios durante el mes de octubre. Las escasas lluvias de septiembre recomiendan mantener un dispositivo importante y hacer mucho más lento el repliegue de efectivos humanos y materiales, pero la Administración se ha encontrado con un problema: el adelanto de la campaña decretada por el anterior gobierno de la Xunta y la frenética actividad de los meses de julio y agosto, con jornadas cargadas de trabajo ha provocado la acumulación de días de descanso remunerados y han forzado el uso de las máquinas, adelantando el calendario de reparaciones. Este último argumento (el exceso de horas de vuelo y la desproporción de cargas de agua realizadas este verano) es el que utiliza el Ministerio de Medio Ambiente para justificar el regreso de los hidroaviones a la base madrileña. En cualquier caso, desde el Gobierno central aseguran que «están estudiando» alguna solución que permita mantener en Lavacolla alguno de los aparatos, gestión que, según Medio Rural, está llevando desde Galicia el delegado del Gobierno, Manuel Ameijeiras. Una base fija La presencia de los Canadair está ligada desde hace años a los periodos vacacionales, en los que siempre existe un repunte de los incendios si el tiempo es seco. En marzo, coincidiendo con la Semana Santa, suele llegar al menos un aparato, y a partir de julio van incorporándose según un calendario que garantiza la actividad de dos o tres aeronaves al mismo tiempo. El anterior Ejecutivo autonómico se dirigió en junio del año pasado a la actual ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, para solicitar un base fija en Galicia que garantizase la cobertura del territorio gallego. Sí existe una en Salamanca, que en Madrid consideran que es suficiente para el noroeste.