El gobierno que preside Touriño pasará a la historia como el primero paritario en la Xunta. Han dejado de ser una cuota testimonial. Seis mujeres serán clavesen el futuro de Galicia.
05 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.María José Rubio, María José Caride, Laura Sánchez Piñón, Carmen Gallego, Ánxela Bugallo y Teresa Táboas. Mujeres, progresistas, y las primeras conselleiras de un gobierno paritario en Galicia. El pasado jueves tomaron oficialmente posesión de sus cargos junto a sus compañeros. Fue un acto fugaz, apenas veinte minutos con la presencia de algunos familiares. Después, primer consello da Xunta, y entre una y otra reunión, un breve encuentro entre ellas. En el gobierno de Touriño abundan las caras poco conocidas. Dilatadas carreras pero ajenas a la política. De ahí que el contacto entre las seis mujeres del nuevo gobierno haya sido escaso hasta el momento. Empiezan a conocerse. «Creo que imos a facer un bo equipo. Cando estás nun cargo achégaste moito máis ás mulleres», dice Teresa Táboas, sin duda la más expresiva. La nueva titular de Vivenda conocía a Ánxela Bugallo, y Laura Sánchez Piñón y Carmen Gallego mantenían una relación a través del teléfono y el correo electrónico. ¿La razón? La primera es una prestigiosa investigadora en el campo de la acuicultura y la segunda ha estada siempre vinculada al sector pesquero. Son reacias a hablar de temas frívolos (no se les ha olvidado la polémica de las ministras en el Vogue). Ante la pregunta de un posible cambio de imagen se resisten a abandonar su estilo. Ánxela Bugallo se niega en rotundo a gastar más, después del desembolso de la campaña. La nacionalista y Carmen Gallego son las únicas bregadas en política. Lo cierto es que se les nota. Tal vez porque desprenden tranquilidad. Teresa Táboas bromea, «algo haberá que mercar, pero eu son moito de andar con pantalóns vaqueros, e vou a seguir facéndoo». Si las dos veteranas tuviesen que dar un consejo a sus compañeras, Bugallo les diría que afronten el reto «con moita ilusión pero tamén con moita confianza». Carmen añade que lo importante es seguir siendo personas normales y no olvidar que se trata de un trabajo temporal. Los amigos y la familia también han aportado su granito de arena: confiar en la intuición, rodearse de un equipo en el que puedan delegar decisiones, no cambiar y generar ilusión en los demás. Un modelo El primer gobierno paritario de Galicia es para ellas un ejemplo. Táboas recuerda que en ocasiones es necesario forzar una situación para mostrar al resto de la sociedad que debe ser así. Sus compañeras aportan argumentos similares. María José Rubio defiende un cambio en las formas. Ánxela Bugallo insiste en que «hai que pagar unha débeda histórica coas mulleres deste país». Carmen Gallego está encantada con la decisión y Laura Sánchez recuerda que la única manera de influir en la sociedad es generar modelos. María José Caride defiende que se le dé a la mujer el peso que tiene en la sociedad. El gobierno amigo de Madrid es en este sentido un precedente y también un modelo. Las nuevas conselleiras valoran con nota alta a las ministras, y alguna se atreve a dar algún nombre. La vicepresidenta, Teresa Fernández de la Vega, es la más admirada. «Aunque no la conozco me querría ver reflejada en ella, creo que es muy profesional», dice María José Rubio, la nueva conselleira de Sanidade. Sin desmerecer a ninguna de las ministras, Laura Sánchez Piñón está de acuerdo en que Fernández de la Vega ha sabido jugar un relevante papel. Nuevo camino La etapa que inician estas mujeres es ilusionante, pero ?y sobre todo en el caso de las que no habían estado vinculadas a la política? les queda una pequeña espina por haber cerrado un periodo. Laura Sánchez Piñón recuerda con cierta tristeza que el próximo curso cumpliría un cuarto de siglo como docente en la USC. Teresa se acuerda de su estudio de arquitectura y del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia, en el que esta misma semana renunció al decanato. Y en donde se derramó alguna lágrima. Las mujeres de este gobierno no son la cuota femenina. No son una simple declaración de intenciones. Pesca, vivienda, sanidad, política territorial, cultura, educación... Consellerías de amplia relevancia social en las que saben que estarán en el punto de mira. «Ha sido un esfuerzo doble: por un lado constituir un gobierno paritario y en el que a las mujeres se nos han dado consellerías fuertes», dice María José Caride. La mayoría comparten la idea de que la mujer es un blanco fácil cuando accede a un cargo público pero además de relativizarlo evitan achacarlo únicamente a un machismo enraizado. Más bien señalan que se debe al hecho de que siempre han sido una minoría. Sin la novedad, y por eso se las analiza con lupa. Tres emigrantes Aunque apenas se conocen y cada una procede de un ámbito diferente, al final surgen numerosas similitudes entre las seis conselleiras. Tres de ellas son hijas de emigrantes retornados. Al otro lado del Atlántico en el caso de Laura y Teresa, y a Irún en el caso de María José Rubio. Incluso regresaron a Galicia a edades similares. A excepción de María José Caride y de un modo menos decisivo en el caso de María José Rubio, todas han tenido una clara influencia política de su familia. Esta última reconoce que no era una lumbrera en los estudios y Carmen Gallego no fue a la universidad para ayudar económicamente a su familia, pero el resto reconocen haber sido aplicadas. Accedieron esta semana a su nuevo cargo con proyectos claros. Teresa ante el reto de facilitar el acceso a la primera vivienda y lograr estándares de calidad arquitectónicos en las viviendas de promoción. A María José Rubio le preocupa de manera especial la atención a los mayores, así como humanizar la relación entre médico y paciente. Ánxela Bugallo se propone poner en valor la cultura del país y fomentar el deporte base y de alto rendimiento. Laura Sánchez Piñón pretende contar con todos los agentes sociales para fomentar una educación de calidad... Todas tienen retos. Tienen cuatro años para llevarlos a cabo y ya ha empezado la cuenta atrás.