La NASA activa sus alertas al detectar varios desprendimientos durante el lanzamiento del transbordador espacial, similares a los que acabaron hace dos años con el «Columbia»
27 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Con la tragedia del Columbia en mente, las alarmas permanecen encendidas en el centro espacial de la National Aeronautics and Space Administration (NASA) en Houston, que sigue segundo a segundo el viaje que el martes comenzó el Discovery y que no ha estado exento de sustos. Y aunque todo parece estar ya bajo control, los cerebros de la NASA ya tienen listo un plan alternativo por si nada sale según lo previsto. El primer sobresalto hizo enmudecer a los más optimistas cuando vieron cómo se desprendía tras el lanzamiento desde Cabo Cañaveral, en Florida, un trozo metálico de 3,8 centímetros, que podría ser un fragmento de loseta térmica, y que amenazaba con haber dañado el casco de la aeronave. Otra pieza más grande, que podría ser espuma aislante, pareció caerse del tanque externo de combustible. Horas después, y en pleno vuelo, la tripulación espacial se puso manos a la obra y revisó con la ayuda de tecnología láser y un brazo mecánico robotizado de 15 metros el exterior del Discovery , el morro y las alas, para ver si el revestimiento térmico del transbordador había sufrido algún percance. Tras una delicada y precisa operación que duró siete horas, los ingenieros señalaron que lo ocurrido en el despegue no era una seria amenaza para la seguridad de la misión. No obstante, y antes de lanzar las campanas al vuelo, indicaron que seguirán haciendo revisiones. De esta forma ponían en marcha el protocolo de emergencia dispuesto tras la desintegración del Columbia en febrero de 2003 cuando regresaba a la Tierra, causando la muerte de sus siete tripulantes, y que cerró el programa espacial estadounidense hasta esta semana. El trágico final se debió a un fallo similar al ocurrido ahora, y aunque este tipo de desprendimientos no son inusuales, pueden ser catastróficos. Paul Hill, director de vuelo en el Johnson Space Center de Houston, restó importancia a lo sucedido, pero señaló que aún es pronto para saber si es necesaria una reparación en vuelo, antes de que la nave regrese a la Tierra dentro de nueve días. En un intento por tranquilizar a las decenas de miles de personas que siguen en directo la aventura espacial, Hill señaló que hasta ahora todo marcha «extremadamente bien» y bajo el calendario previsto, según el cual el Discovery debería llegar hoy a la Estación Espacial Internacional (ISS). Para entonces, la NASA quiere haber despejado ya cualquier duda sobre la seguridad de la misión. «Refugio seguro» Si ésta no estuviera asegurada al 100%, un equipo de cuatro astronautas esperan en tierra la orden para ponerse en órbita en una misión especial de rescate. Según detalles filtrados a la prensa, y bajo el nombre de Refugio seguro , ésta no envidiaría en nada a lo que tantas veces se ha imaginado Hollywood en la gran pantalla. Así, mientras los siete tripulantes quedarían alojados en la ISS, la aeronave abandonaría la estación espacial por control remoto y sería desintegrada en la atmósfera. Un transbordador, de nombre Atlantis , recogería a los astronautas y los llevaría de regreso a la Tierra. Conscientes de que esta operación de rescate no estaría, ni mucho menos, libre de riesgos, los portavoces del cuartel general de la NASA prefieren decir que las probabilidades de que este operativo se ponga en marcha son «bastante bajas».