La precaución como única receta

Chechu López RIBEIRA

GALICIA

En directo | Repaso a los graves déficits de la vía autonómica de Barbanza Directores de autoescuela coinciden en que comportamientos temerarios e imprudencias agravan la ya alta siniestralidad de la vía y son causas principales en muchas de las muertes

02 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

CURVAS DE VILAS, EL TRAMO MÁS PELIGROSO. La falta de peralte y la elevada velocidad de bajada hacen proliferar los accidentes. ARCENES SIN ANCHURA. Los vehículos que sufren accidentes o averías deben detenerse en la calzada, obstaculizando el paso. ARREGLOS PUNTUALES. La velocidad recomendada en la curva de Catoira es de 70 kilómetros por hora. Se advierte su peligrosidad. La muerte de siete personas en tres accidentes de tráfico ocurridos en junio en la vía autonómica de Barbanza reabrió el debate sobre los defectos de que adolece esta carretera. Los directores de las autoescuelas de la comarca creen sin embargo que, junto a ello, las causas principales de los siniestros son los comportamientos temerarios, las imprudencias y los despistes de los conductores. Así, recomiendan que cuando la gente se ponga al volante lo haga con mucha precaución. Como dato significativo, la Guardia Civil de Tráfico realizó en la última semana un control de radar de cinco horas en la vía de Barbanza e interpuso 153 denuncias contra usuarios cuyos vehículos superaron la velocidad máxima permitida. Aunque por norma general ésta no debe rebasar los 100 kilómetros por hora, en algunos lugares el límite se redujo a 80 por la peligrosidad del trazado. Adelantamientos Además de circular a velocidades no aceptadas, son frecuentes las situaciones en las que los conductores realizan adelantamientos muy peligrosos, no ya para su integridad, sino para la del resto de automovilistas. El adelantamiento en línea continua y sin respetar la superficie delimitada por las isletas son situaciones que se repiten de forma insistente. Pero es que además son bastantes los casos en que el conductor acelera para impedir que el que les está sobrepasando lleve a cabo sus intenciones, y aquellos en que no ceden el paso cuando termina el carril adicional para vehículos lentos. En muchas ocasiones, incluso invaden parte del carril contrario y se producen choques, algunos de los cuales podrían evitarse de existir un arcén que permitiese hacerse a un lado al que ve invadido su espacio. En la curva del kilómetro 11,3 al 11,8, tras el tramo en que se ubica el acceso de Catoira, los vehículos entran a gran velocidad -a más de 120 kilómetros por hora- y en marcha larga, pierden el control e invaden el carril contrario. En ocasiones sólo golpean la valla quitamiedos, pero en otras se producen colisiones frontales, de consecuencia fatal. Lo mismo se podría decir de los camiones que van bastante cargados, descienden a gran velocidad, no controlan el trazado de la curva y provocan un accidente. Los profesores de autoescuela aconsejan reducir la velocidad poniendo una marcha más corta, pero nunca pisar el freno. En este sentido, la zona más peligrosa son las curvas de Vilas, entre los kilómetros 13,5 y 16,8. Desde algunos sectores se llama la atención sobre el vertido de grasas de camiones de transporte de pescado sobre el vial. Añaden que su mezcla con agua de lluvia hace que la carretera se convierta en una pista de patinaje, por lo que reclaman más control. Asfalto adherente Además de la citada reducción de velocidad en algún tramo, se ejecutaron muchos arreglos en los diez años y medio que lleva en uso este vial, como la eliminación de terceros carriles. En la semana entrante se colocará una nueva capa asfáltica para proporcionarle mayor adherencia. Algunos creen que esa medida es buena pero insuficiente, pues la anchura de los arcenes y el peralte de las curvas dejan mucho que desear. La mayoría de los expertos consultados apuntó que la solución a los problemas vendrá con la autovía de Barbanza, aunque ciertos sectores demandan extremar la vigilancia para que no se repitan errores. Otros apuntan que ésa debió ser la solución a adoptar ya en 1994, dado el volumen de tráfico que soportaba la carretera comarcal entre Padrón y Ribeira y las previsiones de incremento de cara al futuro.