El astillero vigués Atollvit entrega el primer yate de acero inoxidable construido?en Galicia, capaz de cubrir sin escalas la distancia hasta Nueva York en tres semanas
30 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«Con un poco de ventolina ya navega, aunque sea un barco muy pesado», dijo ayer en Baiona el armador Carlos Pérez, copropietario de una empresa de pizzas, cuando presentaba el barco Caracola Too , que, en verdad, es una nave de recreo bastante pesada, ya que desplaza 50.000 kilos, y dispone de una eslora de 21 metros por 5,4 de manga. Es éste el primer yate gallego de lujo cuyo casco y superestructura están construidos en acero inoxidable. Tiene una capacidad operativa para cruzar el océano Atlántico en unas tres semanas. El precio es un secreto de Estado, pero se valora esta embarcación pionera en unos dos millones de euros. El Caracola, el primero de una serie de yates que -tras el encargo del armador, porque el anterior de doce metros se le quedaba pequeño- el astillero vigués Atollvic (la división de yates de lujo de la empresa auxiliar del naval Vicalsa) ha decidido producir bajo demanda. El mercado internacional anhela, al parecer, este tipo de tamaños, cuando sólo hace cinco años llegaba con disponer de uno de 12 metros de eslora para ser el rey de las rías gallegas. ?De agua de mar a potable equipa una planta potabilizadora capaz de suministrar hasta de 3.100 litros diarios de líquido, suficiente para dar de beber a 12 personas. También tiene habilitados dos baños completos, uno de ellos, al uso de las viviendas terrestres y de numerosos buques de recreo de lujo, está emplazado en el amplio dormitorio principal, es decir, el del propietario de esta supernave. Para mover este barco se precisa un velamen con una superficie total superior a la de tres pisos estándar de más de ochenta metros cuadrados. El mástil, fabricado en fibra de carbono, tiene una altura de un edificio de seis pisos. Si se observa el interior, los tamaños de las estancias son similares a los de una vivienda, e incluso son más confortables que las de tierra firme, porque están forrados con la siempre incorrupta madera de teca. Este material aguanta el paso de los años más que los grandes éxitos de los Beatles. El ajuar de los dormitorios, claro está, es al gusto del armador -los motivos marineros son obvios- y es al margen del precio final, que sigue siendo una incógnita. ?Todo duplicado En lo que seguro no hay que gastar un euro más es en la electrónica y en las decenas de motorcitos que lleva a bordo el Caracola . Dispone de aire acondicionado y calefacción, enrolladores eléctricos de velas, hélice de proa retráctil, decenas de electrobombas, dos radares, un ordenador central Dell con pantalla TFT para controlar todos los elementos del buque, además de periféricos del tipo escáner, impresora, reproducción fotográfico, un par de ingenios GPS de posicionamiento global en cualquier parte del planeta azul, un compás satelitario, un emisora de radio y otra de reserva, mesa de cartas digitalizada, equipo de música con potencia tal para que todos en el puerto sepan cuando zarpas o arribas, y líneas de telefonía, fax y receptor de partes meteorológicos. Coincide todo el mundo es en que no es posible disponer de un barco de estas características siendo un lobo solitario, sino que sería mucho mejor aprovechado por una pareja incipiente o por una familia consolidada.