Los dos accidentes registrados esta semana elevan a 50 el número de personas que perdieron la vida en la carretera barbanzana desde su apertura, hace una década
18 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Se construyó hace una década para poner fin a la incomunicación que sufría Barbanza pero, con el paso de los años, la vía autonómica que discurre por esta comarca se ha convertido en un nexo de unión entre los vecinos de estas tierras. Son pocos los que no tienen conocidos, familiares o amigos que hayan visto la muerte de cerca con el asfalto de este vial como telón de fondo. El mero hecho de circular por ella ha pasado a ser motivo de temor. Tanto es así, que muchos la denominan el corredor de la muerte. El vial se ha ganado a pulso este calificativo. Desde que un vehículo lo utilizó por vez primera para atravesar Barbanza, en noviembre de 1994, el número de personas que han fallecido sobre su asfalto se eleva a medio centenar. Ésta es, al menos, la cifra de muertes de la que se tiene constancia. La real sería mayor si se tuvieran en cuenta los heridos graves que acabaron pereciendo en el hospital. Esta fatídica estadística comenzó a tomar forma poco después de que la antiguamente denominada vía rápida fuera inaugurada. Cuando el año 94 llegó a su fin ya se habían contabilizado dos víctimas mortales. Pese a que los tres años siguientes fueron relativamente apacibles, 1998 quedará marcado como uno de los peores, puesto que entre junio y diciembre perdieron la vida seis personas. Esta aciaga cifra de víctimas se repetía en el 2000. Pero el período más negro estaba aún por llegar. La principal arteria de Barbanza se cobró en el 2001 la vida de siete personas. Pese a que estos datos son escalofriantes, no son los peores que se pueden extraer del balance de accidentes que tuvieron esta vía como escenario. El año pasado fallecieron en ella ocho personas, una cifra que este ejercicio ya se ha igualado en un periodo inferior a seis meses. Esta última semana será recordada como una de las más trágicas. Dos gravísimas colisiones se cobraron la vida de cinco personas, entre ellas, un pequeño de 16 meses y su padre. Además, la madre sigue en estado crítico. Punto negro El último accidente mortal se registraba el pasado miércoles en las curvas de Vilas, en Rianxo. Este tramo está considerado como el principal punto negro de la carretera barbanzana. Ha sido el escenario de la muerte de 19 personas. Las colisiones y salidas de vía que se han producido en este punto se cuentan por centenares. La Xunta incluso adoptó medidas el año pasado para tratar de frenar esta sangría, limitando la velocidad a 80 kilómetros por hora y recortando el carril destinado a los vehículos lentos, pero estas actuaciones no lograron reducir los siniestros. Estos negros datos provocaron que la vía, construida tras ser demandada por los barbanzanos durante años, se ganara el rechazo. Su desdoblamiento es ahora la esperanza.