La Interpol pesca entre percebes

Ramón Castro A CORUÑA

GALICIA

JOSÉ C. PÉREZ

Un marroquí reclamado por llevar pateras y un supuesto asesino buscado en Francia, entre los mariscadores ilegales interceptados en los últimos meses en A Coruña

18 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Nunca sabe el delincuente hasta dónde llegarán los tentáculos de la policía. Si hace falta, hasta las rocas de O Portiño, de las mejores áreas naturales para la cría de percebe en el municipio de A Coruña. Hasta allí llegó hace poco un aviso de la Interpol. Y es que el creciente binomio delincuencia-furtivismo está empezando a arrojar datos sorprendentes en las Rías Altas. En los últimos meses, los agentes que se encargan de la vigilancia han detectado a numerosos huidos de la Justicia entre las personas que se dedican a la extracción ilegal de percebes. Además de un ex miembro del Grapo que ya cumplió su condena, hay otros casos llamativos. En O Portiño apareció J.L.M., que estaba reclamado por la Interpol como supuesto autor de dos asesinatos en Francia. El hombre, de 42 años, tenía su residencia en A Laracha y fue detenido inmediatamente. Igual que un ciudadano marroquí, que se escondía en A Coruña burlando una orden de extradición. Había pasado dos temporadas en prisión por conducir una patera en el Estrecho y, como otros, intentaba ganarse unos euros como furtivo del percebe. La policía autonómica y los guardapescas de la cofradía no ocultan su preocupación por la proliferación de bolsas de marginalidad en el furtivismo. En lo que va de año, sólo en O Portiño, Millennium y la Torre, en A Coruña, han identificado ya a 157 infractores diferentes, hombres en su gran mayoría, y el 90% con antecedentes por robo o agresión. Base de datos policial Cada vez que interceptan a uno, cotejan su nombre con la base de datos policial. «Los únicos que están limpios son los gitanos del poblado -dice un guardapesca-. Al resto les suelen aparecer fichas policiales con varias pantallas de ordenador». Los que tienen pendiente visita al juzgado son conducidos a comisaría. Los que ya pagaron ante la Justicia reciben su multa por marisqueo ilegal. Fastidiados, pero indiferentes. Saben que no la pagarán. La Consellería de Pesca ya ha alertado de que la lucha contra el furtivismo se ha convertido ya en asunto de las fuerzas de seguridad, más que de Inspección Pesquera. La actividad, de momento, no está considerada un delito; está tipificada como infracción administrativa, y las sanciones económicas no tienen eficacia. Para la mayoría, el riesgo vale la pena. Aunque el botín tampoco les resuelva la vida. Cada furtivo se lleva como jornal una media de cinco kilos de percebe, que vende a 3 euros los pequeños y a 20 euros los más grandes. Sale una media de 50 euros por tres o cuatro horas de trabajo. Poco para ellos, que deben volver al día siguiente. Mucho para la especie, que se escapa así a todo control biológico. «La ría, cajero automático» La presidenta de la Agrupación de Mariscadoras de A Coruña, Luisa Pardo, lo repite con insistencia. «La ría es como un cajero automático. Cuando necesitan dinero, vienen y se llevan lo que quieren». La ría de O Burgo, un interesante banco de almeja y berberecho, comparte con las rocas del percebe la misma lacra de furtivismo y delincuencia. Los ilegales, más de 40 en la madrugada del viernes, sin ir más lejos, superan a los que realizan la vigilancia, que se ven incapaces de detenerles sin poner en peligro su propia integridad física. Para los profesionales del percebe y en la ría, más de 200, la esperanza pasa por la eliminación de dos asentamientos chabolistas que nutren al furtivismo. Se sabe que los poblados, de los últimos que quedan en A Coruña, caerán pronto.