Más de 30 años después del escándalo del «Watergate», Mark Felt, número 2 del FBI en la época, asegura ahora ser la fuente de información de Bernstein y Woodward
31 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Durante más de tres décadas su nombre ha sido el secreto mejor guardado de la historia del periodismo. Bajo misterioso apodo de Garganta profunda se ocultaba la persona cuyas informaciones al Washington Post consiguieron destapar el escándalo Watergate que concluyó con la dimisión del presidente Nixon. Ayer otra publicación, Vanity Fair , acababa con el enigma y revelaba el nombre de la fuente, se llama Mark Felt, tiene 91 años y trabajaba como número dos del FBI a principio de los años 70. Felt es, según sus palabras, «la persona a la que ellos solía llamar Garganta profunda» . El informante más misterioso de todos los tiempos rompía su silencio y decidía no llevarse su secreto a la tumba. Felt, que hasta el 2002 no confío ni a su propia familia su verdadera identidad, prefirió no encomendar a otro periodista la publicación del artículo y fue un abogado, John D. O'Connor, el encargado de escribir sus confesiones. Al parecer, Felt se mostraba reacio a revelar que había sido la fuente de Bernstein y Woodward ya que según le dijo a su hijo «Haber sido Garganta Profunda no es una cosa para sentirse orgulloso». El ex funcionario prohibió además a su familia contar el secreto a nadie que se saliera del círculo íntimo, temeroso de que las autoridades quisieran llevarlo a juicio. Poco después, y bajo la presión de sus hijos, mudó de opinión y concedió la entrevista. Clasificados De momento, ni el Wasghinton Post ni el propio Bernstein han querido confirmar ni negar la información. El periodista, que fue contactado inmediatamente después de que saliera la noticia, declaró: «Nosotros cumpliremos nuestra promesa de no revelar la identidad de la fuente hasta que muera». En el 2003 todos los documentos de su investigación, que se prolongó durante 23 meses, quedaron bajo la custodia de la Universidad de Texas con la promesa de no desclasificarlos hasta que ellos dieran su consentimiento. Durante todo este tiempo, decenas de libros y tesis doctorales se habían apuntado a la moda de hacer quinielas para averiguar la identidad de la famosa «fuente». Lo cierto es el nombre de Felt ya había sonado en varias ocasiones defendiendo la teoría que creía que Nixon había sido castigado por el FBI por entrometerse demasiado en las funciones de la organización. Pero cuando en 1999 se le preguntó al ex agente Felt sobre su participación en el Watergate , éste negó completamente los hechos: «Yo lo habría hecho mucho mejor, no habría hecho caer a la Casa Blanca», afirmó entonces a un rotativo local. Otros que quedaron etiquetados como Garganta profunda fueron el ayudante del ministro de Justicia Henry Peterson, el diputado Fred Fielding o la periodista de la ABC Diane Sawyer, que se encargaba de la comunicación del gobierno. Aunque de todos los sospechosos de haber traicionado al presidente, sólo Felt ha admitido su colaboración con la prensa. El antiguo funcionario, que vive actualmente en California junto a su hija Joan no ha podido ser contactado por nadie más después de su entrevista en exclusiva. Muchos medios apuntan a que el implicado no volverá a hablar. De momento, el único titular es que que Felt nunca le quiso hacer daño al presidente porque «sólo estaba cumpliendo con su deber».