A la busca de «Pony»

María Conde PONTEVEDRA

GALICIA

RAMÓN LEIRO

Crónica | Un bohemio belga quiere localizar una potra Robert de Laet lleva 17 años de vida nómada. Desde hace dos, le acompaña una familia de caballos. Ahora quiere recuperar uno que vendió por necesidad

23 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?n su singular castellano, este belga de 41 años asegura estar «roto de corazón». Desde Avilés, su estación de paso actual tras haber realizado un amplio recorrido por Galicia, Robert de Laet ha emprendido una búsqueda desesperada para recuperar a su potra Pony, convencido que fue vendida en una feria. Todo comenzó hace días. El negocio de café que puso en marcha en Asturias este último adalid de la bohemia no marchó bien. Por eso, cuando un hombre le ofreció adquirirle la potra, accedió, bajo el compromiso del comprador «de que iba a utilizarla para tirar de un carro». No fue así. De Laet se enteró poco después, cuando volvió a toparse al hombre, de que éste supuestamente vendió el animal en una feria celebrada en Lugo. Y ahora teme que vaya a ser o haya sido sacrificada. «Me encuentro lleno de presión -lamenta-. No quiero que esto pase nunca más. Me vi obligado a vender a Pony porque necesitaba el dinero para ir a Francia, pero es una potra criada con cariño, no un ejemplar para matar. Los tratantes deben respetar las leyes de protección de los animales». Pony es la cría de Hobby y Chicco, que acompañan a Robert -50.000 kilómetros son los que calcula que lleva en su periplo a pie por el mundo, y dos vueltas a España en carro-. Hace unos meses, en La Rioja, nació la segunda cría, Arab, un cruce de caballos austríaco y árabe. Con ellos y en su carro duerme cada día en el lugar al que le lleve el destino. Nunca ha tenido trabajo fijo. Para él, lo importante «es sobrevivir». «Mi sangre me dice que soy un bohemio -comenta-. Me gusta vivir en la calle, y lo que me resulta difícil es ser paisano», señala en referencia a quienes echan raíces. Fue camarero, obrero y todo para sufragarse su viaje. Su último negocio, que ideó en Galicia, era la venta de café. Pero de sus males, el que le preocupa ahora es Pony. «No sé si entiendes lo que significa para mí -insiste-. Estoy destrozado». La foto muestra a Robert y sus caballos en su reciente estancia en Pontevedra. Pony es la primera de la izquierda, y su hasta ahora dueño ruega al que la tenga que contacte con él. A falta de móvil (sería impensable un bohemio con teléfono), De Laet pide que si algún lector vio a la potrilla lo comunique a esta Redacción.