Río estalla con el carnaval

Marta D. Brown

GALICIA

Brasil despide hoy el carnaval. Las escuelas de samba se gastaron más de 26 millones de euros, sobre todo en las carrozas, no en los disfraces, que este año llevaban poca tela

07 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Las reinas del carnaval de Río danzaron este año por el sambodromo como si no tuvieran qué ponerse. Un poco de brillantina, cuatro telitas de nada, una pincelada por aquí, tres lentejuelas por allá, plumas para aburrir y venga a bailar. Subidas a carrozas más espectaculares que nunca -las escuelas de samba se gastaron este año 26 millones de euros-, las bailarinas dieron rienda suelta a todo tipo de posturitas insinuantes que requerían dotes de trapecista. Fue el carnaval más atrevido de la historia, donde las autoridades repartieron gratis 11 millones de preservativos. Siete de las catorce grandes escolas de samba, de unos 4.000 integrantes cada una, desfilaron diez horas hasta el amanecer de ayer lunes por la tradicional pasarela del Sambodrómo de Río de Janeiro, de casi 700 metros. Los desfiles arrancaron con el homenaje de la escola Mocidade Independiente a la cultura italiana. Al inicio de su marcha, la agrupación -campeona en 1990, 1991 y 1996- lanzó fuegos artificiales que sorprendieron al público, aunque fue Unidos da Tijuca la que logró levantar los ánimos en una noche que fue inusualmente fría y húmeda. Con disfraces sin plumas, pero con una original coreografía, Unidos da Tijuca calentó a la multitud con una fábula donde zombies, brujas y hasta Don Quijote se movieron al ritmo de la samba. La batería de Salgueiro abrió otro de los desfiles más esperados. Un enorme carro de color naranja, cuya mayor atracción era un volcán que arrojaba lenguas de fuego, despertó a la multitud. Salgueiro, identificada por los colores blanco y rojo, cerró su paso por el Sambódromo con un homenaje a sus patronos, los zares del juego clandestino de quinielas Miro (77 años) y Maninho (42), padre e hijo, ambos fallecidos el año pasado, el primero de una enfermedad y el otro asesinado. Tradicionalmente, la mafia del juego clandestino controla las escolas de samba y todas son apadrinadas por un bicheiro (nombrados por la lotería clandestina del Jogo do Bicho o Juego del Animal). Otro desfile esperado fue el de la tradicional Mangueira, cuyo director de batería fue asesinado por narcotraficantes en noviembre, según la policía porque la reina de la batería elegida para este desfile no fue del agrado de los capos de la droga que controlan la favela homónima. Las escuelas recaudaron dinero ofreciendo a los turistas desfilar mediante un pago de 300 dólares por el vestuario. Los zares de la lotería clandestina también patrocinan a las comparsas. Pero la mayoría de los fondos proviene de las empresas.