Lanza una oferta pública para crear una red de apoyo para luchar contra los vertidos en el mar Galicia será una de las zonas sensibles a la que acudirán los barcos contratados tras un accidente
25 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?a importante colaboración de la sociedad civil en la lucha contra la marea negra del Prestige está detrás de la oferta pública aprobada esta semana por la Agencia Europea de Seguridad Marítima (AESMA), consistente en contratar embarcaciones privadas no especializadas para que ayuden en la lucha contra eventuales vertidos. El objetivo de la agencia dependiente de la Comisión de Transportes de la Unión Europea (UE) es cerrar durante este año un número indeterminado de contratos de disponibilidad con buques de titularidad privada (mercantes y pesqueros) que estén preparados para luchar contra los vertidos justo después de un accidente. Cuando un Estado miembro lo solicite, «tales embarcaciones deberán dejar su actividad habitual y poder transformarse con celeridad en buques de recuperación de hidrocarburos y estar disponibles en caso de un vertido de grandes dimensiones», se señala en la oferta pública de la AESMA. Los técnicos de la UE darán prioridad a las embarcaciones que desarrollen su actividad económica habitual en las cuatro zonas más sensibles a accidentes marítimos en el que están involucrados petroleros: la costa Atlántica (en particular, el corredor de Fisterra y el de Quessant, en Bretaña), el canal de la Mancha, el mar Báltico y la ruta mediterránea de los petroleros del mar Negro. El contrato con armadores y otros particulares entrará en vigor en el 2006 y se prolongará hasta finales del 2009, fecha en la que se plantearía una nueva oferta pública. La AESMA dispone de un presupuesto de 17,5 millones de euros para crear esta red de apoyo que complementaría los medios especializados de los que disponen los países miembros y la flota anticontaminación de la UE, que estará disponible a partir del 2006. Las embarcaciones deberán disponer de una cierta capacidad de almacenamiento de hidrocarburos y la tripulación deberá estar preparada para utilizar el equipo anticontaminación. Estos medios estarían integrados de forma permanente en el buque o estar preparados para ser instalados con rapidez. También tendrán la obligación de responder a cualquier vertido, independientemente de dónde se produzcan, así como participar en un ejercicio anual, de una semana de duración, en el que se ensayaría su colaboración en la lucha contra la contaminación en el mar. En una primera fase, la AESMA recibirá las ofertas del sector, para después seleccionar los medios «según criterios objetivos». El director de la agencia, Willem de Ruiter, mostró su confianza en que la petición de apoyo tenga «una buena acogida en la industria naval, pues es un sistema que puede aumentar la capacidad de respuesta de los países miembros».