EL MUNDO A LOS CUATRO VIENTOS La NASA ha elaborado en un trabajo de cuatro años el mapa topográfico más completo del planeta, cuyo estudio servirá para prevenir catástrofes naturales
07 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Es el retrato más exacto que jamás se haya hecho de la Tierra. O al menos así lo asegura la NASA, que en colaboración con la Agencia Nacional Geospacial de Estados Unidos y las agencias espaciales de Alemania e Italia ha elaborado un mapa en tres dimensiones del planeta, el más completo que se ha confeccionado hasta el momento, pese a que todavía queda por rastrear el 20% de la superficie. El gigantesco puzzle fotográfico ha sido posible gracias a la misión específica desarrollada por el transbordador espacial Endeavour en el 2001. A partir de los datos que aportó en su misión, basados en las tomas realizadas por dos radares, los científicos han tardado cuatro años en procesar la información y dar forma al mosaico. «Ha sido una de las misiones científicas más importantes de los transbordadores y, probablemente, la más importante de carácter cartográfico que se haya realizado jamás», aseguró Michael Kobrick, director científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de Passadena, dependiente de la NASA. El mapa revela, por primera vez, grandes extensiones de la superficie del planeta que en anteriores misiones aparecían cubiertas por las nubes. Pero, ¿por qué es tan importante el puzzle terrrestre en tres dimensiones? Al margen de la posibilidad que ofrece a científicos y público en general de realizar un recorrido virtual por el planeta, ya que las imágenes son accesibles en la web de la NASA, el análisis de la información suministrada resultará de gran utilidad para prevenir cataclismos naturales como, por ejemplo, el maremoto que asoló al sudeste asiático. El mapa incluye más de mil islas de la Polinesia y la Melanesia, en el Pacífico Sur, así como otras del Índico y el Atlántico que presentan una gran vulnerabilidad a los efectos de las marejadas y las tormentas. «Conocer exactamente hacia dónde se van a dirigir las aguas es vital para mitigar los efectos de futuros desastres», explicó John LaBrecque, director del Programa de Riesgos Naturales de la Tierra de la agencia estadounidense. Las medidas topográficas que se han aplicado en los volcanes radiografiados, por ejemplo el Etna, también pueden ayudar a conocer cuál será su evolución y definir su grado de riesgo. Una aplicación parecida se puede encontrar ante los terremotos y ante aquellas áreas geográficas susceptibles a padecer inundaciones, bien sean en zonas costeras o de río. Incluso la aviación civil podría servirse de este instrumento, ya que, en caso de problemas en los vuelos, se pueden concretar qué zonas son las más adecuadas para practicar aterrizajes de emergencia.