Rodríguez cree que el PSOE, como partido alternativo, no se atreverá a «tamaña tropelía» Ánxela Bugallo acusa al secretario general socialista de ser «cómplice da pinza do L»
30 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Los nacionalistas acusaron ayer al secretario general del PSOE gallego de «ser cómplice da pinza do L», en la polémica del topónimo «La Coruña», que Manuel Fraga ha ofrecido oficializar al alcalde coruñés, Francisco Vázquez. En este sentido se manifestó la adjunta a la portavocía nacional, Ánxela Bugallo, para quien «resulta evidente a connivencia do secretario xeral do PSOE coa pinza formada polo PSOE e o PP na Coruña para perpetrar un atentado contra a legalidade lingüística». La lengua gallega, según Bugallo, no puede ser objeto de «demagoxia e pactos vergoñentos» y, en este caso, advierte un «silencio cómplice de Touriño», a propósito de las conversaciones entre Fraga y Vázquez. «Non se atreverá» Los nacionalistas no creen, sin embargo, que el secretario general del PSOE vaya a aceptar que se modifique la ley para oficializar «La Coruña». El portavoz del BNG en el Congreso de los Diputados, Francisco Rodríguez, observó ayer al respecto: «Imaxino que un partido que está na alternativa ao Goberno actual non se atreverá a facer tamaña tropelía». Rodríguez cree que el topónimo no se va a aprobar en esta legislatura. El dirigente nacionalista recordó que «quen ten a chave e a tixola polo mango é a Administración autonómica, porque se non se cambia a lei non hai cobertura para a trapallada e a ilegalidade permanente que está facendo o alcalde dente hai trinta anos». El portavoz del Bloque en el Congreso reprochó a Fraga haber hecho uso ahora de la carta que él mismo le envió el 11 de noviembre para que no se modificase la ley. Aseguró que él no piensa hacerla pública y que no volverá a dirigirse al presidente de la Xunta, a quien acusó de hacer «unha deformación grotesca e agresiva dos demais». Rodríguez pidió al Parlamento gallego «que se tome en serio a si mesmo» y no permita el cambio de la norma, porque, entre otras cosas, precisó, cuando se votó la Lei de Normalización en 1983 lo hicieron diputados de partidos estatales y sólo había un 5% de nacionalistas. El dirigente del Bloque indicó que hasta entonces los topónimos gallegos «estaban deturpados, burlados e se se abre a espita ábrese para todos». Se preguntó «se isto que se entendeu en 1983 é tan difícil de entender agora». Postura sin matices En la sede del PSOE ayer se mantenían las mismas posiciones. Emilio Pérez Touriño no quiso añadir ni un matiz a la postura expresada el pasado miércoles, a propósito de las revelaciones de Fraga, según las cuales el Grupo Socialista le indicó que el asunto era «para después de las elecciones» autonómicas. Los socialistas piden que no se use la lengua como arma electoral. «Só desde a irresponsabilidade -sostiene Touriño- se pode empregar o idioma como arma arroxadiza e electoral, porque sempre foi un elemento de convivencia».