¿Y cuál es nuestro símbolo?

LOIS BLANCO

GALICIA

19 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

«SÍMBOLO DE LA FRANCIA QUE TRIUNFA». Jacques Chirac inauguró el martes el viaducto más alto del mundo, diseñado por Norman Foster en el centro-sur de Francia Los franceses tienen nuevo emblema: el viaducto más alto del mundo (343 metros) cruza desde el martes el valle de Millau. «Es el símbolo de una Francia que triunfa», proclamó Jacques Chirac en la inauguración del puente imaginado por Norman Foster, ex marido de la ourensana Elena Ochoa (Hablemos de sexo, TVE). ¿Y cuál es el símbolo de Galicia? El puente de Rande. No sirve porque se quedará colapsado en diez o quince años. Fisterra. Un falso mito. En rigor, el punto más occidental de la Europa continental está al sur, en la nariz de Portugal. El cabo da Roca. Los Celtas. Otro mito. Se han encontrado más vestigios de ese pueblo en excavaciones en Aragón que por aquí. La lluvia. Ni cae igual todos los años, ni es para tanto. El lugar más lluvioso de España continúa en Cádiz. La sierra de la Grazalema. Pena Trevinca (A Veiga). La cima donde más se acerca Galicia al cielo tiene mil trescientos metros menos que el Mulhacén. Por ejemplo. El Tojo. No es autóctono, sino endémico, como en el norte de Portugal. Ahora hay menos cuadras y más tojo, por lo que ha adquirido la condición de especie invasora de pastizales, eucaliptales o caminos. Centros de Arte. ¿Cuál? Estando como está todo disperso, los museos no son una excepción. Unos cuantos años y se inaugurará uno por pueblo. Algo parecido ocurrirrá con los palacios de congresos. El marisco. Tiene trampa. La mitad de los turistas que se pagaron una mariscada gallega este verano comieron centollo francés. Zara. Pudiera parecerlo, pero cuando un cliente compra una camisa de Inditex en Cracovia no la relaciona con el polígono de Arteixo. La Mercedes es alemana, un pantalón de Zara es de quien se lo pone. No luce denominación de origen. Fiestas gastronómicas. Fenómeno singular, sin duda. Pero no por su originalidad, sino por su multiplicación. Cidade da Cultura (en obras). Con una autopista por detrás y un cinturón de cinco carriles enfrente, parece el lugar adecuado para montar una gasolinera. La vaca rubia. Como con el marisco, no hay paladar sano que no la distinga. Pero como le ocurre al marisco, su especifidad se difumina entre la proliferación de alimentos, vinos y aguardientes autóctonos. Unos, claro, más que otros. La Torre de Hércules. O las murallas de Lugo, o el castro de Santa Tegra, o el barrio antiguo de Pontevedra, o el de Ourense. Lugares únicos, pero pocos vigueses hallan en la torre coruñesa el emblema de Galicia, y menos coruñeses señalan como alegoría común la fortificación romana. Las autovías. Expresión innegable de progreso, no pasan de eso. Los Alpes son mil pedrafitas juntas y están cruzados por carreteras de doble carril y viaductos desde hace 30 años. Por Ley. Los emblemas aprobados por el Parlamento en 1984 son tres: bandera, himno y escudo. Ni con esas. Un ensayo empírico que puede hacerse en casa o en el trabajo demuestra como muchos dudan si la franja celeste sale de la esquina superior izquierda de la bandera y baja hacia la inferior derecha, o si es al revés. Y no se pregunte por las siete cruces del escudo. ¡Ah! ¿Pero tiene cruces? O por la última estrofa de Fogar de Breogán. Por eliminación, lo que más se aproxima a un símbolo común de Galicia es un idioma en desuso, el accidente geográfico que forman las rías o el Camino de Santiago, con la catedral al fondo. Las rías, con decenas de millones de años, y el Xacobeo, con un millar, no pueden ser alegoría de la Galicia «emprendedora, moderna y que triunfa», citando al completo a Chirac, en la apertura del viaducto de Norman Foster sobre las nubes. Este es un lugar en el que abundan los símbolos de parroquia, de ciudad y hasta de comarca. Conocido fuera por una catedral, el paisaje, las viandas y los emigrantes. Es un lugar, en cambio, donde falta unanimidad sobre cuáles son los símbolos que distinguen, unen y con los que colectivamente se identifica todo un pueblo hacia dentro y hacia fuera. ¿Padeceremos un simbolismo localista que impide levantar emblemas comunes o es que, simplemente, no tenemos símbolos?