Los farmacéuticos tendrán acceso a datos de los clientes para mejorar el servicio La implantación del sistema concluirá en junio del 2005, como paso previo a la receta electrónica.
21 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Un total de 36 farmacias repartidas entre las cuatro provincias gallegas estrenarán hoy un nuevo sistema de captura de datos de sus clientes a través de las tarjetas sanitarias. Para ello, las boticas seleccionadas se han dotado de un terminal capaz de leer la banda magnética de las tarjetas, con lo que los datos del comprador quedan registrados y son remitidos dos veces al mes al Servicio Galego de Saúde. De esta forma se inicia un proceso que se desarrollará en varias fases y que culminará en el mes de junio del año próximo, cuando todas las farmacias gallegas cuenten ya con su correspondiente lector de tarjetas sanitarias. Esta iniciativa supone un primer paso de cara a la implantación de la receta electrónica, un sistema de prescripción de medicamentos que sustituirá a las actuales recetas en papel y que pretende agilizar la gestión de la sanidad y, al mismo tiempo, aumentar la seguridad en la dispensación al asegurarse de que quien compra el medicamento recetado es realmente la destinataria. Por el momento, con el fin de que la transición no resulte traumática, la Consellería de Sanidade ha seleccionado un total de 36 farmacias que serán las primeras en estrenar la captación de datos. Quince de ellas están ubicadas en la provincia de A Coruña, en los municipios de Sada, Cambre Miño, Cee y Corcubión; otras nueve corresponden al municipio pontevedrés de Marín, cuatro a Vilalba (Lugo) y otras ocho pertenecen a la provincia de Ourense. Obligatoriedad En todos estos concellos, los clientes deberán presentar a partir de hoy la tarjeta sanitaria para poder comprar medicamentos. Esta circunstancia, y las posibles dificultades de los primeros días, explican que se hayan elegido para esta primera fase de implantación de los lectores municipios pequeños y en los que exista una ratio de habitantes por farmacia relativamente baja. Por su parte, los boticarios se han visto obligados en algunos casos a renovar sus equipos informáticos, además de a instalar los lectores obligatorios. A ello se une la necesidad de informar a sus clientes, lo que explica la reciente campaña informativa emprendida por el Colegio de Farmacéuticos de A Coruña. A pesar de ello, algunos boticarios advierten que «los primeros días serán un caos» y que incluso temen que los clientes reciban mal estas novedades.