Los Piturros no eran arrepentidos sino «curritos» cabreados

La Voz

GALICIA

Buena parte de la pólvora que llevaban preparada los defensores de los 13 acusados que recurrieron la sentencia por el alijo del Dobell estaba destinada a Manuel Vázquez Vázquez y Juan Carlos Sotelo Martínez, los Piturros , que fueron el detonante del largo proceso judicial que sentó por primera vez en el banquillo como acusado de capo del narcotráfico al abogado Pablo Vioque Izquierdo. La reciente detención de uno de ellos en Barcelona como presunto implicado en una extraña operación de narcotráfico fue burdamente utilizada por el abogado defensor de Carballo Jueguen para tratar de desvirtuar los abrumadores cargos que pesan contra su cliente, hoy prófugo de la Justicia. Parte de los defensores se subieron, en mayor o menor medida, a su carro, pero su abogado dejó claro que los Piturros nunca fueron de arrepentidos. Eran, según sus palabras, unos simples «curritos» a las órdenes de Pablo Vioque que se hartaron de que éste les tomase el pelo. El fiscal asumió en buena medida su tesis, pero no se mostró dispuesto a apoyar una rebaja en la condena de 7 años que les fue impuesta.