Pide al presidente nacional que acate el compromiso con Baltar para superar la crisis López Veiga y Pilar Rojo plantearon dejar la Xunta junto al conselleiro de Xustiza.
30 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Fraga se reafirmó ayer en el pulso abierto con Mariano Rajoy por la decisión de relevar a Xesús Palmou en la secretaría general del PPdeG. El presidente de la Xunta expresó su respeto por el mensaje de apoyo de Rajoy al número dos del partido en Galicia, pero le pidió la misma deferencia hacia las explicaciones que le dio para precipitar un cese que ni siquiera Baltar y los suyos (que exigieron la salida de Palmou en la negociación de la crisis planteada por su amenaza de escisión) esperaban antes de diciembre. «Todo lo que dice Mariano Rajoy merece mi mayor respeto, y seguro que a él le ocurre lo mismo con lo que él y yo hemos hablado sobre este asunto», manifestó Fraga durante una visita a la localidad ourensana de A Veiga. El presidente reveló así que el líder del PP ya estaba al tanto de los motivos que le llevan a prescindir de Palmou antes de que lo anunciase el viernes tras el Consello de la Xunta. Sobre el episodio circulan diferentes versiones en el entorno de Fraga en el Gobierno y en el PP, aunque ambas confirman que Rajoy ya sabía que el político al que citó con Feijoo y Barreiro como «referente» en Galicia tenía los días contados. De ahí, el recado de ayer de Fraga. Según las distintas fuentes consultadas, antes del congreso gallego del pasado fin de semana, Fraga le comunicó al presidente del partido que Palmou no agotaría los tres años en el cargo hasta la celebración del próximo cónclave ordinario. Fraga había negociado con Baltar el relevo del secretario general. Pero la fecha que selló con los críticos para ese relevo no era tan próxima. De hecho, no aguardaban un desenlace hasta después de los congresos provinciales que el PP celebrará los días 11, 12, 18 y 19 de diciembre. Fraga, en definitiva, estaba obligado a ceder ante los díscolos para evitar la ruptura y mantener sus opciones electorales, pero no a escenificar con tanta premura (sólo cinco días después del congreso) la caída de Palmou. Y Mariano Rajoy lo sabía. Fraga se lo comunicó en la cena que compartieron el pasado día 8 en un restaurante compostelano. Sabedor, por tanto, de que la suerte de Palmou estaba echada, Rajoy irrumpió en el cónclave regional con un golpe de autoridad contra los rebeldes y una muestra de apoyo sin fisuras al secretario general. ¿Qué pasó entonces en los últimos días para acelerar el proceso? Conato de revuelta En círculos próximos a Fraga aseguran que Palmou le lanzó un órdago en la mañana del viernes y amenazó con abandonar la Xunta al mismo tiempo que la secretaría del partido. También expresaron su malestar con el presidente por las cesiones a Baltar los conselleiros López Veiga y Pilar Rojo (los más próximos a Rajoy), que advirtieron de la posibilidad de secundar a Palmou en su marcha. El conato de revuelta del sector marianista coge a Fraga con el paso cambiado. Palmou está pasando el fin de semana en Pamplona y guarda silencio. En su entorno insisten que no moverá ficha antes del martes. Su posible dimisión permanece abierta y puede extenderse a otras dos consellerías. Génova respalda a Palmou contra Fraga. Acebes señaló que «en un partido unido se respetan las decisiones adoptadas en los congresos».