Un equipo guatemalteco de fútbol femenino integrado por meretrices tuvo que salir a disputar un partido al extranjero después de ser expulsadas de la liga de su país
11 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Valeria le pega al balón casi como Ronaldo, pero es mujer y se alquila. A Valeria, que es la capitana de las Estrellas de la Línea, un equipo guatemalteco de fútbol femenino compuesto íntegramente por prostitutas, se le vino encima un problemón. Y es que fueron expulsadas de la liga por ser lo que son. Por eso Valeria dice sentirse como una cucaracha. Cuando el pasado mes de agosto saltaron al campo las componentes del Estrellas de la Línea a los organizadores del único torneo de fútbol femenino de Guatemala por poco les da algo. Una detrás de otra aparecieron sobre el campo once prostitutas, alentadas en las gradas por decenas de compañeras que se dejaban la garganta con un grito: «Un, dos, tres; prostitutas, ¿y qué?». Se armó la de San Quintín. El partido, disputado en el más prestigioso y elitista colegio de la capital centroamericana, fue el primero y último que disputaron en competición oficial las componentes de este equipo. Las echaron a cajas destempladas porque, según los organizadores, el oficio de sus componentes suponía un riesgo para las rivales, ante la posibilidad de ser contagiadas por alguna enfermedad de origen sexual. También se quejaron de los gritos de ánimo de su afición, «palabras que no podían ser oídas por niños y niñas» de tan alta cuna. ¿Fueron tumbadas por el desprecio? ¿Tiraron la toalla? Que va. Lejos de montar en cólera o declararse en huelga de brazos caídos, prosiguen inalterables su cometido, inmunes al desaliento. El desaire las infló y ahora van a jugar al extranjero y son ejemplo para otras muchas prostitutas del país, que empiezan a organizarse para jugar al fútbol. O intentarlo. Este fin de semana jugaron un partido contra un equipo salvadoreño, también de prostitutas. Las Chicas de la Línea golearon por ocho goles a uno al de Chicas Super Poderosas. No será éste el único partido. Desde que salieron escaldadas de un campeonato no apto para chicas de vida alegre, les llueven los ofrecimientos. Tienen firmados varios amistosos con otros clubes integrados por meretrices de distintas ciudades de Guatemala. Lo peor es que cuando los músculos aún no se han repuesto de tanto trajín deportivo, estas mujeres se transmutan en prostitutas. Inevitablemente, terminarán por desarrollar una musculatura de sansones de circo. Hacen la calle en el peor barrio de Guatemala, el de la Línea. Estas mujeres intentan burlar la calle desde hace años. Pero hasta la fecha todas sus intentonas han resultado estériles. Por el momento, entretienen las horas que preceden al trabajo con centros al área, aunque la mayoría de las veces -hay que decirlo- la pelota acaba en las silveiras. Son muy malas con el balón y nadie es capaz de decir lo contrario. El único momento del partido en el que se las ve organizadas es posando para la foto. A partir de ahí, impera el caos. La falta de forma y su recién bautismo con el balón las exculpa. Necesidades Es lo que le espera al entrenador, un homosexual de 33 años que reivindica el derecho que estas mujeres tienen como personas: «Son madres e, impulsadas por la falta de oportunidades de trabajo, se enrolaron en la prostitución para alimentar a sus hijos», explica el técnico. Valeria y sus compañeras entrenan diariamente para el campeonato. Les ayuda un grupo de periodistas españoles que realiza un documental sobre la discriminación que sufren. «Lo que queremos es jugar con cualquier equipo para darnos a conocer y así eliminar la discriminación», comentó Valeria.