«Los edificios altos son las catedrales de nuestro tiempo»

Juan Gómez-Aller A CORUÑA

GALICIA

CÉSAR QUIAN

El urbanista catalán no descarta que se construyan torres en el actual puerto coruñés, siempre que sean «de enorme calidad arquitectónica, de uso y posición»

29 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Joan Busquets, el hombre que ha operado a Barcelona, Rotterdam, Boston, Buenos Aires, Lisboa y Trieste, y que pronto hará otro tanto con A Coruña, viste anteojos perfectamente circulares, camisa violeta y náuticos gastados, y sonríe con acento mediterráneo. «No hay que esperar los ocho años que tardará en construirse el puerto exterior para comenzar a remodelar el frente marítimo coruñés. Hay cosas que se pueden y deben ejecutar antes, porque si no lo hacemos, la ciudad quedaría congelada», dijo ayer el urbanista catalán, que ha sido contratado para diseñar la transformación de los enormes terrenos portuarios que quedarán libres con la construcción de la nueva dársena coruñesa. Charla informal Ante la avalancha de peticiones de entrevistas, se organizó un encuentro informal con todos los medios en la sede de la Fundación Barrié de la Maza, donde el también profesor de Harvard ofreció una charla sobre la relación entre el mar y la ciudad. «En trece meses tendremos listo el proyecto inicial, pero no duden que antes plantearemos un debate social sobre el futuro de A Coruña. Es la ciudad democrática: no significa que tengan que estar todos de acuerdo, pero sí que las razones para elegir un proyecto u otro sean mayoritariamente aceptadas», explicó Busquets, que aunque evitó dar demasiados datos concretos sobre la Coruña del 2020 sí dejó claras varias cosas. Viviendas protegidas Primero, dejó abierta la posibilidad de construir torres en el recinto portuario, pero con condiciones: «Los edificios altos son las catedrales de nuestro tiempo, y hay que hacerlos bien, con una arquitectura, uso y posición de enorme calidad», señaló el padre de la Barcelona olímpica. En segundo lugar, es perfectamente posible construir un buen número de viviendas protegidas en esas zonas liberadas: «¿Por qué no? La ciudad ha de ser mezclada, la ciudad europea es interclasista. No tendría sentido vivir sólo con la gente como tú. Es necesario luchar contra esa ciudad-gueto», defendió Busquets. Por último, ese nuevo barrio de la ciudad -casi tan grande como la propia Coruña- estará casi vetado a los vehículos: «Hay que frenar la pasión por el coche. Serán los peatones, y no los vehículos, los dueños de esos nuevos espacios que tendrán enormes zonas verdes. Probablemente aplicaremos fórmulas experimentadas ya en Trieste, como las pasarelas móviles de unión entre los diques para crear recorridos para peatones y ciclistas», avanzó. Busquets admitió que no todas las transformaciones de los bordes marítimos han tenido éxito y puso como ejemplo de fracaso los docklands londinenses ­-«se construyeron edificios estúpidos que hundieron a un gobierno y a varios inversores norteamericanos»-, y defendió aprender de esos errores para garantizar el futuro de A Coruña. «Quizás esté todo construido en quince años, aunque esa rapidez depende de la aceptación de los habitantes de la ciudad y de los inversores», predijo. Límites a la creación ¿Estará limitada su creatividad por el convenio urbanístico del puerto, que exige unos metros cuadrados determinados?, dispararon los periodistas. «Los metros cuadrados engañan, porque por un uso se paga el doble que por otro. Nosotros iniciaremos el trabajo sin fijarnos en las restricciones del convenio, porque no haríamos una buena contribución a la ciudad», aseguró el hombre que pintará la nueva A Coruña.