¿Ir a la luna o quedarse en casa?

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El mundo a los cuatro vientos Treinta y cinco años después de la conquista lunar, la población norteamericana debate entre impulsar la carrera espacial o destinar el dinero a otros asuntos

20 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace 35 años, la Unión Soviética y Estados Unidos competían con ferocidad por entrar en los libros de historia con un hito que aún hoy sigue fascinando a la humanidad: pisar la Luna. En plena guerra fría, ser los primeros era una cuestión de política y de prestigio. Por eso cuando un día como ayer de 1969, los astronautas estadounidenses Neil Armstrong y Edwin Buzz Aldrin aterrizaron con su Módulo Lunar Eagle en el Mar de la Tranquilidad, en la Luna, 600 millones de espectadores de todo el mundo permanecieron pegados a sus televisores para ser testigos de un momento histórico que llegaría seis horas más tarde, cuando Armstrong se convertía en el primer hombre que ponía pie en la superficie del satélite terrestre. Pero el mundo ha cambiado mucho desde entonces, la Unión Soviética se ha desintegrado, el reto fue ganado sin duda por Estados Unidos y aunque el presidente George W. Bush propuso el pasado enero volver a impulsar la carrera espacial para conseguir que en los próximos quince años el hombre viaje a la Luna como el que viaja a A Coruña y que Marte sea la próxima frontera a superar, ni siquiera los astronautas que protagonizaron aquella gran aventura humana están seguros de que el objetivo se pueda llevar a buen término. Interés «Durante los próximos cinco años lo único que vamos a hacer es lo que hemos estado haciendo hasta ahora: hacer volar el shuttle a la estación espacial hasta que la terminemos. En esos cinco años sin que ocurra nada excitante, el público perderá el interés» aseguraba esta semana en una entrevista en la revista Newsweek Edwin Aldrin, el segundo hombre que pisó la luna. Después de que el Apollo 11 regresara a la Tierra, el mundo perdió el interés por los hitos espaciales, algo que perjudicó al desarrollo de la NASA. Por eso Aldrin, a pesar de expresar cierto pesimismo, quiere luchar contra la pérdida de interés por la carrera espacial y apoya plenamente a Bush. Aldrin opina que hay que estimular el interés del público y para ello es fundamental acercar la posibilidad al hombre de a pie de viajar al espacio, algo para lo que nacen proyectos como el Space Ship One. Esfuerzo Sin embargo, no todos los que han trabajado para conseguir que el hombre atravesara las fronteras terrestres están de acuerdo con la propuesta del presidente. «Yo no sé si ahora merecería la pena hacer tanto esfuerzo. Ni siquiera sé si tenemos la capacidad tecnológica para conseguirlo» afirma William H. Michael, uno de los hombres que trabajó en la NASA durante la carrera espacial. «La gente tiene que decidir si serviría para algo o no» asegura es experto. Según una encuesta, el 68% de los norteamericanos apoya al presidente Bush, siempre y cuando no se invierta en este proyecto más del uno por ciento del presupuesto de Estados Unidos.