Zafarrancho de limpieza en el poblado prerromano

Dolores Cela Castro
Dolores Cela O CEBREIRO

GALICIA

D.C.

Dieciséis operarios fregaron a conciencia el empedrado de O Cebreiro, retiraron la basura y además, en la última semana limpiaron de maleza el Camino hasta Triacastela

16 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La jornada de ayer fue de intensa actividad en O Cebreiro, que se prepara para la recepción masiva de los peregrinos que inundarán Santiago el próximo domingo 25. Fue día de zafarrancho. Dos brigadas municipales, integradas por 16 hombres se afanaron en limpiar y asear el pueblo; en dar algunos retoques a los muros de piedra y en derribar y retirar los escombros de un gallinero ilegal, adosado a una palloza y situado en el centro del conjunto histórico artístico. Mientras tanto, la Guardia Civil de Pedrafita perseguía, entre Laguna de Castilla -el último pueblo leonés- y O Cebreiro, a un joven de 16 años que conducía de forma temeraria por el camino, a lomos de una moto de trial sin matrícula ni seguro, poniendo en peligro la integridad física de los cerca de 35 peregrinos que transitaban por el Camino a aquellas horas. Vigilancia intensiva El joven, que se escondió en la casa de su abuela en Laguna de Castilla, donde estaba de vacaciones, fue identificado gracias a la colaboración de los peregrinos. Sus padres, residentes en Toledo, tendrán que comparecer en el cuartel para hacerse cargo de la situación. A las faltas cometidas hay que sumar una infracción más: circular en un vehículo a motor por el Camino de Santiago, algo que está prohibido. En estos días hay tanta vigilancia que es difícil que a la Guardia Civil se le escape algo. Los agentes que realizaron el servicio de ayer estaban efectuando un recorrido rutinario cuando escucharon el ruido del motor por una zona en la que está prohibido circular, salvo a pie o a caballo. Lo que se encontraron fue a un motorista a toda velocidad por la senda, efectuando maniobras peligrosas mientras los peregrinos le recriminaban su comportamiento. Cuando llegaron los miembros de la Benemérita a su altura le dieron el alto, pero el menor salió huyendo y casi se lleva por delante a un grupo de peregrinos de La Bañeza. Una peregrina relató el gran susto que se habían llevado, sobre todo las cinco mujeres que estaban detrás de ella. Arreglos Ajenos a las correrías del menor, los operarios municipales derribaban el gallinero y retiraban los escombros, dejando la plaza libre en cuestión de horas. Ahora falta techar la palloza para que todo quede en condiciones, para lo que el alcalde trata de gestionar alguna ayuda. Da la impresión de que tanto O Cebreiro como el resto del Camino se están preparando para algún acontecimiento especial ya que limpiaron también las cunetas de maleza hasta Triacastela y el propio sendero. Una desbrozadora manual y otra acoplada a un tractor trabajaron durante una semana para dejar todo listo.