Una sonda espacial internacional entra por primera vez en la órbita de Saturno en una misión histórica que ayudará a explicar cómo se formó la vida en la Tierra
01 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Estamos aquí para quedarnos, observar e investigar», aseguró ayer un eufórico David Southwood, director científico de la Agencia Espacial Europea (ESA), tras recibir en la Tierra una señal lanzada a una distancia de mil quinientos millones de kilómetros. Era la confirmación del éxito de una de las misiones espaciales más ambiciosas de la historia: la entrada de una sonda en la órbita del planeta Saturno después de atravesar su cinturón de anillos en una arriesgada y peligrosa maniobra. El orbitador Cassini alcanzó su objetivo pasadas las cuatro y media de la madrugada del jueves después de haber recorrido 3.500 millones de kilómetros -el viaje se hizo cumpliendo varias escalas-en una travesía de casi siete años de duración. Por delante quedan otros cuatro años de investigación para conocer los secretos de uno de los planetas más misteriosos. Uno de sus momentos culminantes llegará el próximo 24 de diciembre, cuando Cassini libere a su sonda Huygens , similar a los robots exploradores que operan en Marte, con destino a la luna saturniana de Titán. Este satélite, más grande que el planeta Mercurio, posee una atmósfera brumosa rica en nitrógeno, con compuestos de carbono y su ambiente químico es similar al de la Tierra antes de la vida, aunque más frío (-180º) y sin agua líquida. Misterios Los científicos confían en que tanto los datos aportados por Huygens -desde la superficie de la enorme luna- como la información suministrada por la nave Cassini -a partir de las 76 órbitas que cumplirá alrededor de Saturno y de los 52 encuentros cercanos que mantendrá con siete de sus 31 satélites- ayuden también a comprender la evolución de la primitiva atmósfera de la Tierra y ofrezcan pistas sobre los mecanismos que llevaron a la aparición de la vida en nuestro planeta. «En cierto sentido, Cassini y Huygens son como máquinas del tiempo que nos llevan a examinar un mundo que nunca habíamos visto antes, un mundo que se puede parecer al nuestro de hace 4.500 millones de años», explicó Jean-Pierre Lebretón, director de la misión y miembro de la ESA. De qué está hecho Saturno, cómo es su atmósfera, por qué la ferocidad de sus tormentas o cómo se formaron sus misteriosos anillos son otras de las interrogantes a las que se intentará responder con la expedición lanzada por la NASA y la ESA en un proyecto conjunto valorado en más de 3.000 millones de euros. «Esto es cooperación espacial en su mejor expresión», destacó el profesor David Southwood. Más de cien científicos de 17 países han participado en esta nueva hazaña espacial que comenzó a gestarse hace más de treinta años. «Lo que nos queda ahora -añadió el investigador- es ir retrocediendo millones de años en nuestro pasado para investigar uno de los secretos mejor guardados del Universo: la vida». De momento, la sonda ya ha enviado las imágenes más cercanas que nunca se tomaron de los anillos de Saturno.