El rapto de un bebé durante tres horas cuesta a la autora cinco años de cárcel

La Voz LA VOZ | OURENSE

GALICIA

PILI PROL

La acusada fue detenida por la Guardia Civil cerca de su domicilio, en Cualedro La Audiencia de Ourense ha descartado el trastorno mental que invocaba la defensa.

28 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

De poco han servido a Hortensia González Ferreiro, de 36 años, las justificaciones de su abogada defensora sobre un supuesto trastorno mental como circunstancia atenuante, o eximente, para justificar su proceder cuando raptó a un bebé en junio del 2002. Las tres horas que mantuvo consigo al pequeño le han costado cinco años de cárcel, según la sentencia de la Audiencia de Ourense, que la considera autora de un delito de detención ilegal. La sala, frente al cuadro de inestabilidad psicológica de la acusada que su defensa ofrecía, siguió la opinión del médico forense y los peritos, psiquiatra y psicóloga, en el sentido de que la imputada no padece alteración de la conciencia ni de la voluntad. Que beba más de la cuenta, como admite el tribunal, no supone que padezca un cuadro de alcoholismo, como el que había mostrado en el juicio su abogada, que también hizo hincapié en sus episodios de ansiedad e intentos de autolesión que había protagonizado, su condición de viuda desde joven, y su dificultad para afianzar una relación sentimental. El suceso se había producido el 7 de junio del 2002. La acusada se presentó, sobre las siete y media de la tarde, en el bar del centro social del barrio de As Camelias, donde había estado en otras ocasiones. Mientras el encargado atendía a unos clientes y su esposa se encontraba en la cocina, Hortensia cogió al hijo de la pareja, de tres meses, que se encontraba en un reservado próximo al mostrador. Huyó en un Ford Focus propiedad de su novio, que condujo, pese a carecer de permiso para esa actividad. La rápida denuncia del hecho y la inmediata respuesta de la Guardia Civil permitieron detener a la acusada instantes después de las diez y media de la noche, en un bar situado cerca del enlace de la autovía A-52 con la carretera que conduce a Cualedro, municipio donde reside. El niño fue devuelto al momento a sus padres, que durante tres horas estuvieron privados de su compañía.