El Universo alumbra un bebé

Deborah Zabarenko

GALICIA

El telescopio «Spitzer» localiza un planeta creado hace un millón de años, el más joven conocido, lo que podría reinterpretar la teoría sobre la formación de estos cuerpos celestes

28 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Es, en términos astronómicos, un recién nacido. Un bebé de apenas un millón de años de antigüedad que permanecía oculto en los confines del Universo, a 420 años luz de la Tierra (casi diez billones de kilómetros), hasta que fue detectado por el telescopio espacial Spitzer de la NASA. El astro fue captado en la constelación de Taurus, cuando circulaba por una estrella llamada CoKu, donde los científicos también descubrieron un agujero con forma circular de polvo cósmico. Si los datos se confirman, el planeta extrasolar, que todavía no ha sido bautizado, será el más joven de los localizados hasta el momento. Y más si se tiene en cuenta que la Tierra tiene 4.500 millones de años y el Universo, de acuerdo con las últimas mediciones, 14.700. Revisión Pero la edad del nuevo cuerpo celeste va más allá de lo anecdótico. «El objeto tiene sólo un millón de años, lo que lo convierte probablemente en el planeta más joven que jamás hayamos visto, y suficientemente joven como para hacer una revisión exhaustiva de las teorías principales sobre la formación de estos cuerpos celestes», según explicó Dan Watson, astrónomo de la Universidad de Rochester (Estados Unidos) y participante en el equipo que descifró las imágenes del telescopio de rayos infrarrojos Spitzer . Una de las teorías más populares sobre la creación de los planetas sostiene que se formaron cuando una serie de pequeños objetos llamados planetésimos se proyectaron unos contra otros y se adhirieron entre sí, aumentando después su masa gradualmente. El nuevo telescopio, que sigue a la Tierra en su órbita alrededor del Sol, también permitió observar por primera vez el proceso de nacimiento de las estrellas, rodeadas de polvo, gas y partículas de agua congelada. Más de 300 estrellas formadas recientemente fueron observadas en la zona escrutada por el telescopio, llamada RCW 49, y situada a unos 13.700 años luz de la Tierra, en la constelación Centauro. «Datos preliminares sugieren que las 300 estrellas están rodeadas de discos de polvo, que acompañan generalmente a la densa capa de gas presente durante su formación», explicó Ed Churchwell, de la Universidad de Wisconsin. «Dos estrellas fueron observadas en detalle y tienen un disco cada una», precisó. «Al mirar lo que sucede detrás del polvo, Spitzer nos mostró que la formación de las estrellas y de los planetas es un proceso muy activo en nuestra galaxia», agregó Churchwell. Material orgánico « Spitzer va a permitir analizar miles de discos», estimó Michael Werner, responsable del telescopio en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena (California). Otro estudio conducido gracias a la misma lente infrarroja permitió detectar partículas de material orgánico congelado en los discos de polvo cósmico que rodean a cinco estrellas muy jóvenes en el seno de la constelación Tauro, a 420 años luz de la Tierra, el mismo lugar donde fue localizado el joven planeta. Ésta es la primera vez que se detecta este tipo de material en los anillos estelares, lo que, según consideran los científicos, significa la formación de otros planetas.