?legó, como siempre, con tiempo. Quince minutos antes de las siete, la hora prevista. Frente a la playa del Orzán, se empapó de juventud. Fraga -hubo público expectante a la puerta para ver si la tele «miente o no»- compartió treinta minutos con la savia nueva del partido. Dentro del Playa Club lo esperaban los cargos electos del PP menores de 35 años. Exactamente, 86 de 41 municipios coruñeses. Hubo flexibilidad: el mayor ya cumplió 38 y el benjamín aún no vota, nació dos años antes de que el presidente llegase a la Xunta. Todos coincidieron ayer en el encuentro, el primer encuentro, con los jóvenes. Entre otros, los alcaldes de Fisterra, Cabana de Bergantiños, O Pino y la recién estrenada alcaldesa de Melide, con la que Fraga se paró ante la mirada de veteranos como Almuiña, López Crespo y Eduardo Lamas. No faltaron los delegados de Presidencia, Xustiza, Asuntos Sociais y la de Cultura, Isabel García Vila, promotora de un foro que, según dijo, sirvió para recoger inquietudes de los de menos edad en materia de educación, vivienda, comunicación, empleo «e outros». «He aprovechado para darles ánimos y decirles que yo, que ya no soy tan joven -soy un joven de 81 años, pero todavía me las tengo tiesas, ¿verdad?-, les pido que trabajen a fondo en estas elecciones en las que nos jugamos mucho», resumió Fraga antes de subirse al coche oficial que, momentos antes, había protagonizado más que un encuentro, un encontronazo. Y con otro joven. La policía retuvo, en mitad de la calle, a un ciclista que, según los agentes, pegó un puntapié al vehículo. Era el segundo roce hombre-coche, ya que apenas unos minutos antes el mismo muchacho había dado involuntariamente contra el espejo retrovisor del automóvil, estacionado sobre el frecuentado paseo. «Está mal aparcado», replicó antes de que los agentes lo dejasen seguir la marcha.