Son los dos peregrinos más populares del momento. Mariano «persigue» a Eloy, que le lleva dos etapas de ventaja
08 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«¿Está aquí el que le falta la pierna?», pregunta Mariano Rodríguez al llegar ayer a O Cebreiro. El pasado domingo, en Astorga, este vasco de Baracaldo se enteró de la existencia de Eloy. Desde entonces tiene una sana y simpática obsesión: «A ver si lo pillo. Yo tengo cuatro puntos de apoyo; él, tres. Así que tengo ventaja». La pierna derecha de Mariano es ortopédica. A Eloy le amputaron la zurda. El muy torero marcha a muletazos. Su perseguidor prefiere los bastonazos. Eloy hizo noche el jueves en O Cebreiro y fue fotografiado por La Voz. Tres días después, el periodista le enseña a Mariano la imagen de su rival , al que por fin pone rostro. «Anda, y aun encima está gordito. Tengo que pillarle». El vasco perdió la pierna hace 27 años en un accidente laboral en Altos Hornos de Vizcaya. A sus 54, se plantea su primer Camino como un reto físico. Mariano, que marcha solo, dice haber adelgazado veinte kilos desde que partió el día 19 de Santo Domingo de la Calzada: «El muñón se ha achicado. Tengo que rellenar la prótesis con gasas para que no me baile». Eloy Suárez, abulense de Poyales del Hoyo, 50 años, fue atropellado en 1983. «Hubo que amputar de rodilla para abajo», contó el jueves este pensionista y ex trabajador del aeropuerto de Barajas. No se plantea su debut en la ruta, que inició en Astorga, como un ejercicio de superación. Negra historia La historia de Eloy tiene aún más lágrimas negras. Su hijo se mató en un accidente de tráfico. A los 23. Y sufrió entonces otra amputación, «más dolorosa». «Me quedé vacío. Hago esto para llenarme un poco». Lo acompaña Alfredo Jara, trasplantado de corazón once años atrás. Hay noches en las que Eloy sueña que hace footing. «Y siempre tengo dos piernas». Hay días en los que, despierto, camina con ambas. Ayer fue uno de ellos. Lo llamo al móvil y me lo cuenta. «A veces tiro y se me olvida que me falta». Va como un tiro. Ya está en Sarria. «No me voy a poner nervioso. Le llevo dos etapas de ventaja. Que apriete, que apriete, que sólo me quedan 100 kilómetros», bromea el abulense, que recorre 20.000 metros al día. Los mismos que Mariano. Me da que este pique ya tiene vencedor.